22 de febrero de 2026

Una conversación con Esteban.

 


Imagen creada con la IA de: GROK https://grok.com/


Juan Miguel Manzanillo disfruta por lo general de entrar al salón de chat a conversar con desconocidos, algo que le permite aprender de música y hasta trucos para avanzar en sus video juegos favoritos, un ejercicio que cumple sagradamente cada noche después de su jornada escolar. Allí conoció a “Pex_49”, otro que al igual que él, suele diatribar temas varios, temas que para la edad de tan joven usuario se alejan del debate político o de las críticas al emergente mundo de las guerras irregulares que fueron escalando en los Balcanes, en Gaza o incluso, para entonces, aquellas que daban noticias en la zona de cachemira.

Juan Miguel aprendió a interactuar con desconocidos con la misma facilidad con que aprendía el nombre de cada uno de los jugadores de los equipos de fútbol de la liga de Italia. Allí, conversando alguna vez, se cruzó con “Estebananito”, estaba en la sala de chat de color amarillo, la de los temas latinoamericanos.

Aquel usuario comenzó a publicar las consecuencias de una guerra cibernética basada en moda y cultura de cancelación, daba cátedra de la importancia de verificar datos en la prensa digital y servir de oposición a temas inusuales como el turismo de estadios deportivos, pues le acusaba de ser una estrategia de las grandes potencias corporativas para acabar con la pasión del deporte en sí.

Juan Miguel leía con plena atención y replicaba con temas como la filosofía de Schopenhauer como referente de la existencia. El usuario “Estebananito” le escribió un mensaje directo, lejos del chat principal para no ser descortés, se presentó como Esteban, expresó respeto por sus aportes a la discusión, pero reiteró en lo inoportuno y débil análisis de sus argumentos, más aún le invitó a seguir participando.

Juan Miguel, que se presentaba como “Seiya_99” respondió con la pasión que un joven de 16 años suele inferir, Esteban con la madurez de un ocioso de 44 años de edad, leyó sin percatarse del enfado en sí. Decidió escribir un extenso texto la realidad del mundo y sus desafíos para el nuevo milenio.

Finalizó la sesión.

Al jueves siguiente Juan Miguel regresó de clase y encendió el computador, ubicado en la sala de su casa, un moderno Compaq. Ingresó a la sala de chat y esperó con la decencia de un abandonado a que de alguna parte apareciera Esteban. No hubo rastro, la tarde la aprovechó para reírse de las ocurrencias de sus colegas, los mismos de siempre hablando de las mismas situaciones.

Pex_49 le compartía trucos para descargar canciones en Napster, recomendando además, el nuevo álbum de Metallica, una agrupación de rock pesado que innovaba con una propuesta de música sinfónica sin perder las canciones originales de su historia.

Al día siguiente viernes, desde temprano Esteban se conectó y envió un mensaje a Juan Miguel: “ni te imaginas lo que fue la presentación de Metallica en la Antártida”.

Sin entender a qué se refería, respondió con el ingenuo conocimiento del disco sinfónico, en la pantalla Esteban con letras emulando una carcajada, le daba la razón. “Si, pero debes de esperar a que salga el de la Antártida, te va a volar la cabeza”.

Juan Miguel estaba absorto y escribió por otro chat, esta vez en la aplicación de MSN a su amigo Pex_49, quería tener veracidad del concierto del que le hablaba Esteban. Pex_49 que en la realidad responde al nombre de Rodrigo Murillo Páez, no supo decirle si era o no cierta tal información, incluso, le señaló que la Antártida era un tema de su total desconocimiento.

A la semana siguiente Juan Miguel buscó a Esteban y le invitó a unirse al chat de MSN, un modo más directo de poder conversar sin la aleatoriedad del chat general de la página web de Terra.

Aceptó con la condición de no compartir fotografías ni datos personales, a Juan Miguel poco le importó, por el contrario insistió en reunirse para que profundizara en ese tema de la Antártida y la presentación de Metallica.

Sin entrar en detalles de la agrupación musical Esteban prefirió explicarle al joven Juan Miguel de la existencia de élites que en sus posiciones de poder abusaban de la ley para fines corruptos, desde la compra de apuestas hasta el tráfico de especies animales y la pedofilia.

Seiya_99 no comprendía absolutamente nada, simplemente leía y preguntaba más detalles, hasta que al finalizar el año tenía en su saber demasiada información de un mundo que aún no existía.

-      ¿Por qué sabes tanto? ¿De dónde sacas tantas cosas? – preguntó en un aireado momento de duda.

Esteban le explicó de la manera más pausada que era un ente de otra dimensión, que estaba en la misión de entrenar a las nuevas generaciones para detener la llegada de una gran corporación que acabaría con la democracia y terminaría en imponer un modo de vida autómata y abnegado.

Juan Miguel no entendía nada.

Ingresó al buscador de internet para saber qué significaba “autómata” “pedofilia” y otras palabras que iba leyendo en los escritos de Esteban.

Nunca recibía respuesta sobre el origen de los datos, solo recomendaciones.

El 18 de diciembre de 2013 Metallica lanzó al mercado su álbum Freeze 'Em All, grabado en vivo en la Antártida, zona argentina.

Juan Miguel Manzanillo estaba sentado en un café Juan Valdéz en el norte de la ciudad de Bogotá, fumaba un cigarrillo con un colega de su trabajo, abrió los ojos con total sorpresa al ver la noticia en el feed de su cuenta de Twitter, la cual curiosamente, tenía como nombre de usuario: Seiya-99.

Soltó su teléfono móvil golpeándolo con fuerza sobre la mesa, Diego Fernando, su compañero, le preguntó si algo había ocurrido a lo que la respuesta de Juan Miguel le dejó en total confusión: Era del futuro.

Un silencio incómodo abrazó a ambos caballeros, Juan Miguel buscaba sentido a lo que estaba ocurriendo, por su mente pasó en una ráfaga de datos las tardes sentado en su casa viendo el chat de Terra, sus trucos de Age of Empires y las conversaciones con Rodrigo de música, hasta que apareció Esteban en su inventario. 

-      Lo siento, debo de irme. – Se despidió de su compañero de trabajo, Diego Fernando.

Salió por la portería de la calle 82 y buscó un taxi, necesitaba ir a su apartamento, en Usaquén. Allí pasó toda la tarde buscando en las redes sociales a Esteban, recordaba su nombre pero jamás pasó el apellido entre sus datos, si quiera un número o un correo. Recordó que él le había pedido no compartir absolutamente nada y así sucedió.

Durante semanas estuvo perdido en sus ideas, escudriñaba la memoria para entender en dónde estaba la evidencia de lo que pensaba.

-      ¿era Esteban un viajero en el tiempo? ¿era cierto que venía de otra dimensión? –

Incluso su labor como administrador de cuentas de mercadeo digital se vio afectado por la sorpresiva situación, le llamaron la atención desde la jefatura en dos ocasiones pues estaba descuidando la campaña de una marca de jabones.

Juan Miguel comenzó a buscar medios de socialización, foros y páginas de la web oscura, todo para intentar dar con Esteban de nuevo, sin embargo, todo estaba nublado en sus pensamientos y en la maraña de la era digital.

Un lunes de febrero de 2014, Juan Miguel encontró en Twitter la noticia de que preciso, el pasado mes de noviembre (2013), en el Daily Telegraph  la Agencia Nacional contra el Crimen arrestó a seis personas a raíz de una investigación de apuestas en la Liga Premier de Inglaterra.

Otra vez quedó sentado, sin saber qué decir o pensar. Abrió el buscador de Google y empezó a perfilar noticias en temas que recordaba Esteban le había mencionado, a la final, todo era tan confuso y tan reciente que su entender del mundo y de la vida terminaba en un vacío de pensamientos.

Comenzaba una crisis de identidad, una fatiga existencial que con un cigarrillo en la mano y con la mirada puesta a las blancas nubes de Bogotá, susurró:

El Futuro está aquí. 

AV.


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