21 de abril de 2010

Canciones de Madrugada


Imagen Tomada de: http://coffea.deviantart.com/art/Zeitgeist-84609361

Zeitgeist.

Photography By: *Coffea on DeviantART. 2008 – 2010 ©


Y me di cuenta que el camino apenas comienza, que unir esfuerzos de experiencias pasadas con los esfuerzos de las expectativas vigentes es lo más sensato que uno pude brindarle a la conciencia. Ser coherente con el proyecto de vida sin abandonar las pasiones de adolescente, ser maduro con los retos de la adultez sin desvirtuar las esperanzas de la niñez. Ahondar en el debate del corazón con los argumentos de la razón, dialogar con las presiones del hambre y aguantar el desequilibrio del bolsillo. Ser frentero con la brisa y colocar la carne en la brasa, consecuente y con resistencia, divisar el camino que otros no ven y asumir el liderazgo de transitar por el sin querer ser arriero en jornadas electorales.

La confianza en uno mismo a veces cometemos el error de quererla construir a partir de piropos y flores de jardines artificiales, dejarnos estimular por los gritos y miradas de nuevas voces en ocasiones es más peligroso que amedrentarse en el debate de la violencia. Si redacto mis memorias, encuentro en el lustro pasado un incansable esfuerzo por unificar conceptos culturales en altruistas proyectos sociales, si reviso la década anterior, la fuerza de la escritura me empuja al vacío de la literatura. Si me enfoco en los quince años pasados evidencio el deseo de estar y aparentar, pero también el veneno de callar y soportar.

Estos procesos a la madrugada de la vida se van sintiendo en el más monótono de los sentidos, en el más cotidiano de los suspiros y en el más vago de los caminos. Creer que lo que se hace es sólo una etapa del breviario, es quizás el más aclarador de los vientos que una brújula pueda señalar. No es cuestión de liderazgo ni personalismos, es un esfuerzo de conectar los puntos – como alguna vez lo mencionó Steve Jobs – y dar en ellos el sentido de una línea que no va del lado A al extremo B sino, del esfuerzo 1 al resultado 10.

Desde la primera vez que el sabio de mi padre me lo dijo, he declarado abiertamente que el mejor negocio en la vida es tener amigos, desde la clarividente mirada de mi madre he sido creyente de la consigna que la mejor inversión de la vida es tener confianza en uno mismo, en lo que uno piensa sin interesar que otros no lo consideren de esa manera. Las mejores ideas he notado siempre me han surgido de un breve reproche, de una inconformidad sencilla, de un malestar personal o en ocasiones de un capricho universal. Todo lo anterior no tiene sentido si no se avanza en la misma ruta que el corazón empuja. Las decepciones nunca faltan, pero esas son precisamente las que nos dan el voltaje necesario para aumentar la energía que requerimos para crecer.

El tiempo es un pensamiento subjetivo que algunos creen se desperdicia en actividades que algunos pocos comprenden mejor o peor que otros muchos, pero gracias a la importancia de la memoria es que revisamos lo que hicimos y comparándolo con lo que estamos haciendo es que sospechamos de un resultado enriquecedor. Ese es el secreto del amor, esa es la base del éxito.

Musicalmente estimulado y nostálgicamente censurado continúo mi rumbo con la misma suerte con la que lo emprendí hace 10 años en un café de Medellín. Quizás en ese entonces una canción de Soda Stereo sirvió como trampolín para expresar esa idea que un pequeño grupo de paisas aplaudió. Posterior llegó Fito Paez, una breve manera de decir cómo funcionan la ideas por más desamparadas que las minimicemos. La era ambientalista, la esperanza del rock, la rebeldía de unas calles capitalinas con cabello largo, el frío de Washington, el desespero de la calle quinta a mediados de carrera, el dolor de perderlo todo por un error, el honor de seguir adelante aun cuando no nos encontramos en condiciones de escuchar consejos.

Las flores de Fonseca y la tierra del olvido de Vives, la libertad de Arjona, las noches de Nocturno, las flores de Baudelaire, el pesimismo de Voltaire, el Premio Nacional de Cuento, las Canciones de Juan Manuel, la Ciudad después de la Ciudad, las noches de Eddie´s. Los Silencios para contar.

Nadie recuerda con exactitud lo que ha dejado en el bus urbano que nos guía a casa, nadie redacta las copias de las lecturas pasajeras de amores que se declararon en servilletas, los números infinitos de tabulados de notas, los consejos a las amigas que decidieron ser solteras después de intentarlo muchas veces, mis amores que encontraron el amor en otras miradas, las noches de soledad que conocieron a Miguel Vizcaya, el quinquenio anterior, la década anterior, los quince años que se quisieron tanto y ya se fueron.

Nuevamente conectando los puntos, ahorrando amigos en inversiones millonarios de amores que he declarado a mis cercanos ángeles, mis tiempos en la Wicca, mis invocaciones innecesarias, mis viajes pasajeros, el amor del río magdalena, la Casa Grande, la Misión que aun no termina.

Muchas canciones de Madrugada.

AV

2 comentarios:

:: Theraq :: dijo...

Insomnio y melancolía; A mi me pasa parecido, la noche me llega complicada y es una parte del ciclo que me cuesta, pero no puedo hacer tan buena memoría, mis recuerdos son dispersos, a veces irreales, como si fuera otra persona, como si viviera otra época incluso más alejada que el verdadero tiempo; Y es que la ilusión del ayer para mi es borrosa, tanto como el mañana. Me gustó mucho eso de "Ahondar en el debate del corazón con los argumentos de la razón", lo aplicó hoy en día y me agrada que alguien más lo considere como algo posible.

Anónimo dijo...

"La música es universal y con ella el dolor que la produce", Don Don Gato, excelente frase, la música se entiende de muchas formas, al ser arte (aunque no toda la música es arte), al menos las que consideramos arte son el lenguaje del alma expresado por medio de la razón, pero cuando hay dolor el alma se expresa directamente dejando que la música hable por ella.
de tal modo que tu frase tiene toda la razón, como el resto del texto el cual está escrito de una forma muy particular, lirica, oscura y racional a la vez con un poco de sarcasmo que le da un toque siniestro al texto que realmente invita a leerlo completamente.
Lo felicito otra vez Don Don Gato por su buena forma de escribir.
Saludos Víctor