20 de abril de 2010

Canciones de Media Noche



Imagen Tomada de:

Devian Art - This Lullaby By Ethe. July 2007. http://ethe.deviantart.com/art/this-lullaby-60503786

Musicalmente estimulado, nostálgicamente censurado, recorriendo callejones de la memoria en situaciones desprevenidas y llenas de tabaco. Mirar al escenario y encontrar en él una fuente de inspiración, no la que nos permite crear y construir, por el contrario, la que nos resume en actos y palabras, en esos andares que hemos definido con el paso de los años.

Asumir nombres en cada canción, cada situación se alaba en oraciones de misericordia y redención, algunas otras se ciñen en dolores y heridas sin cicatrizar a pesar de contar con la restauración de nuestra parte. Momento a momento cada canción comienza a abrir ventanas en la conciencia, dar un jardín de momentos a un simulacro de ciudad.

Aquella noche se intentó convertir en hechos recuerdos de años pasados, de cosas pasajeras que aun cuelgan como llaves en el bolsillo. Vestimentas que han variado con la moda y los días, de ropajes oscuros a camisas casuales, de manillas amarradas a la convicción transitando a la convicción que ya no se deja amarrar en manillas y piercing´s. Creencias que por método han diluido amistades y fantasías, palabras sabias en cocteles de laburo, familiares que se fueron cuando apenas llegábamos, lecturas que se guardaron en cuadernos y nunca más volvieron a abrir su saber a esos ojos que cerraron fronteras.

Un concierto total de canciones que sin caer en la cuenta me fueron dando evidencia de cada escena de una tragicomedia que hemos observado por vida, confesiones que se fueron rezando en letras de canciones particulares, en esos aprendizajes que se dejaron a merced de poetas y artistas extranjeros, en actos locales y lágrimas exiliadas. Exactamente hace seis meses otra noche similar en el mismo estadio me recordaron otras noches y tardes, me clasificaron en viejas ironías de la vida y en la autenticidad de mi manera de ser.

Confieso mi gusto por ciertas canciones, por las baladas que en noches de cuarto menguante siempre han estado presente, aportando frases que quizás el temor o el dolor no puede reproducir, asumiendo roles que la adolescencia camufla. Observar la adultez llegar con cada disco nuevo que el mercado permitió descargar en mp3, simular ser normal en situaciones que no lo son, intentar contar sobre lo vivido, olvidando que simplemente somos un producto cultural de la memoria, un museo de cicatrices y aromas que para los otros no es evidente, más bien es un asunto de videntes identificar cada emoción escrita en lo que se escucha en la radio.

La soledad suele transformarse en momentos, aunque sabemos que sigue siendo soledad, la vida se dice es la misma, los minutos son del mismo calibre, los besos del mismo formato, las horas no.

Aquella noche junto a la tortuga amada quizás la sal se saboreó en labios invisibles, no en su manera de amar, tampoco en mi manera de entregar, solo en el aire, en esas ondas de canciones que al igual que banderas se ondean con el viento y dan patriotismo a historias de vieja data, a monumentos edificados en parques que no reconocen lo que intentan homenajear.

Esa misma noche se confesaron proezas y se ocultaron lágrimas, pero no de tristeza, más bien de agradecimiento, gotas de agua dulce que se impregnaron en la luz de la noche, en el frío de abril y en el amor de dos. Querer empezar a recitar, a repetir las canciones y tararear sus mensajes, convencernos de que hemos cambiado, que crecer es producir nuevos discos en una banda sonora que por sorpresa ha sido interpretada por los mismos de siempre, por los grandes artistas de la generación que comienza a terminar.

Esa noche estaba nostálgicamente censurado, no quería ni podía querer mientras se siguiese pretendiendo seguir en la misma carretera. Musicalmente estimulado abriendo ventanas que den nuevos aires y miles de futuros en canciones que marcan nuevas proezas. Construir juntos una banda sonora, construir un nuevo monumento y decirle a los viejos discos, que el amor aun está vigente en el abecedario, la nostalgia por su parte, se sigue persiguiendo a sí misma.

Un concierto total de canciones que sin caer en la cuenta me fueron dando evidencia de cada escena de una tragicomedia que hemos observado por vida, confesiones que se fueron rezando en letras de canciones particulares, en esos aprendizajes que se dejaron a merced de poetas y artistas extranjeros, en actos locales y lágrimas exiliadas. Exactamente hace seis meses otra noche similar en el mismo estadio me recordaron otras noches y tardes, me clasificaron en viejas ironías de la vida y en la autenticidad de mi manera de ser.

No se puede ser normal en un mundo como este lleno de canciones.

AV

1 comentario:

Juanma dijo...

muy bonita entrada!