24 de enero de 2009

Bar para Bar

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La dinámica de los bares nos antoja esos huecos que la cotidianidad no quiere ofrecer a la luz del sol, nos brinda - literalmente – sensaciones y excusas permitidas por la sociedad que queremos exponer a la luz de una lámpara y el calor de una bebida en buena compañía. Siempre nos acomodamos solos en la barra buscando compañía o en alguna mesa para legitimar la que ya tenemos, creamos conversaciones y rendimos tributo a las sensaciones de la memoria y la sinestesia de la rutina.

Es dejarnos observar por otros y quererlos observar, ser voyeristas de vidas ajenas y tomar nota de esas anécdotas que algún fulano nos comparte mientras bebe su cerveza, nos sentimos identificados con esos licores que tomamos en compañía e inclusive les permitimos ser nuestra real compañía; jugamos a ser honestos y miramos en el entorno ese bosque para salir a cazar y jugar a ser presa fácil. Los Bares nos permiten en estados aleatorios conocer la otra cara de nuestra mirada, nos dejan atónitos de nuestros impulsos y deseos de protagonismo, música, licor y sexo.


Si la cotidianidad que fundamos a base de café y palabras la trasnochamos con ese lenguaje corporal propio de los bares y la mezclamos en ese coctel de rutina sin destino, obtenemos un mensaje claro y convincente de eso que llamamos pasado y que lo tornamos importante en una mesa sin importar la compañía.

Besarnos en el filo de la copa, el color de los cocteles, los bits de la música, el ritmo de los pasos acelerados de la noche, la juventud de las emociones y los juegos de la mirada. Aquello que buscamos mientras bebemos, aquello que tomamos y que no nos pertenece pero que lo convertimos en público de nuestra memoria.


Sorprendernos con el horario, juzgar las acciones del día con las decisiones de la noche, esperar en la cama culminar esa catarsis que tratamos de disimular con el baile o el parafraseo de la noche, movilizarnos en los sueños de otros y tratar de identificarnos en ellos, anhelar el éxito de algunos y tratar de retomar esos impulsos que sólo ofertamos en la intimidad de la soledad.

Los Bares que se equivocan son los que no nos dejan mentir, los mentirosos que se emborrachan son precisamente los que no entienden el valor del Bar y creen que la respuesta está en la medida del licor. Queriendo escapar de nuestros cotidianos dolores apostamos nuestra columna en una silla y rezamos para que la noche nunca termine.


Quiero un Bar en mi boca y un beso en tu copa.


AV

20 de enero de 2009

Por Una Cabeza

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¿Qué se puede escribir en un Blog cuando tienes dolor de cabeza? , ¿Qué me duele la cabeza? , ¿Qué me incomoda el sol y la pantalla del PC? … se pueden escribir muchas cosas, se puede describir la manera como duele la cabeza, los pensamientos chocantes que rebotan en mi mente, se puede hablar mal del día o maldecir las circunstancias, se puede hablar tal vez de la impotencia con que se escribe y se piensa o simplemente no tienes nada de qué hablar.

Puedes escribir historias de personajes ficticios y convertirlas en metáforas de tu día, puedes observar lo que te rodea y en tu silencio rechazar la bulla que aturde tu dolor, quizás con el dolor a cuestas puedes tomarte una aspirina y tener fe que el dolor va a desaparecer al ritmo con el que desaparecen tus ideas a la hora de escribir en tu blog. Duela o no la cabeza es cierto que hay días sospechosamente light, como la canción de Calamaro, “… hay un deseo que pido siempre y que pasa un tren” pero en estos deseos miro en el profundo vacío de la estupidez un dolor de cabeza para justificar, un motivo para redactar ideas sueltas y desconectadas, ideas que no se escriben sino que se describen.

No hay nada que uno pueda hacer con una aspirina en el organismo, porque escribir es propio de enfermos y alentados, no de soldados. En un día de estos donde duele la fábrica de post´s duerme y se exilia, las excusas vuelven con recuerdos de monotonía y discordia, tiempo libre para pensar y soñar, tiempo que uno le dedica al dolor de cabeza, esos dolores que uno no espero pero que si llegan a desesperar, asientos que son ocupados en nuestra descalza oportunidad y se vacían con nuestras ansias de escapar.

Pues sentarme a escribir en el blog con el dolor como corona es porque precisamente tengo tiempo para el dolor, tiempo libre de responsabilidades pero ocupado por el ocio, porque la industria del ocio no perdona dolor de cabeza alguno. Quiero escribir recordando a esos que leen, a esos que escriben y que me gusta leerles, a esos que desconocen de mi dolor y que busco compartírselo con ciertas letras ligeras de causa y sentido.

Anexarle una dosis de aburrimiento y 8 onzas de café permiten encender un cigarrillo para escribir, un dolor de cabeza para describir y una tarde de ocio para reprimir; en ningún rincón del planeta encubro mis letras con aspirinas y vasos de licor, sólo las guardo en el cajón esperando a ser maduradas mientras se producen escritos de la ociosidad, para más adelante se arranca una nueva etapa de postear con premura y cordura, sin prevenir o encubrir lapsos de nulidad intelectual, por el contrario nos hace falta tiempo de dolor para sacarle jugo al hedor de la cotidianidad.

Palabras más, palabras menos, me duele la cabeza.

AV.

16 de enero de 2009

Historia de lo Cotidiano

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En esas caminatas por las esquinas de la vida, el pasado martes 13 me vi estancado en esas conversaciones que nos unen a los amigos recién conocidos, a los que recién se cruzan por nuestro camino y de manera sorprendente nos aportan más cosas que aquellos a los que conocemos de toda la vida. Brindamos un café y bajo el calor de la tarde iniciamos el recorrido de la intelectualidad con una jarra de vino.
Por su parte comentaban de anécdotas y recuerdos de la juventud y adolescencia, de la redundante sensación de crecimiento personal y maduración. Llenaron mis oídos con historias del pasado y risas espontáneas que con un sol sobre el cenit me declaraban la nostalgia como escudo de armas, dejando el apellido en silla vacía para asumir una actitud más abierta y ajena a predisposiciones sociales.

Hablar nuevamente de historia política colombiana, de las diferenciaciones partidistas entre los fans de Simón Bolívar y los hinchas de Francisco de Paula Santander y concluir con un tema de actualidad política nacional, “rajar” de la gestión administrativa de los mandatarios de moda e inclusive dejar nuestro sello de calidad con comentarios amargos y ácidos (para cada caso) que promueven en la conversación hilos de brindis y amistad, adulaciones y sensaciones de respeto.

Hasta que llegó la literatura, la conversación entre tres individuos residentes en el valle del cauca se dilataba en cigarrillos y opinión política de cafetería tercermundista.
Cada postura se hizo sentir, el inicio de la norma lo dio la opinión del menor de la mesa alabando la pluma y escritura de Jorge Luís Borges, evidentemente ello lo llevaría a un rechazo a la escritura de García Márquez. El segundo en cambio simplemente se limitaba a evidenciar el Premio Nobel de Literatura como un premio desprestigiado y sin fundamentos literarios, un premio sin proyección y basado en mecanismos de trayectoria que chocaban con las obras premiadas en los últimos cinco años; por mi parte el apunte literario se quedó en la casa y escuchando con inquietud rememoraba mi postura de algunos años atrás sobre el fracaso del nuevo “nuevo” Boom latinoamericano, esa caída de los Franco, Rojas, Castro Caicedo, Medina reyes, Guillén y Vargas Llosa.

Las mujeres se retomaron en el tema central de la conversación y desde historias de conquistas y fracasos amorosos, hasta victorias y faenas sexuales, pasando por la descripción crítica y criticona del cuerpo de las musas, imitando en palabras esas sensaciones de burla o repudio hacia ciertas damiselas de baja categoría, cruzando el puente de lo prosaico y lo metafórico hasta caer en el río de lo burdo y grotesco.
Conversaciones que pasando calles quedaron en un cenicero lleno de colillas de Marlboro y Copas Vacías de Moscatel de pasas fueron evacuadas en esos pasos donde enterramos la pasión por lo cotidiano.

Como despedida y como saludo retomé en mi cuaderno de notas mentales la importancia de asumir nuevamente esas conversaciones perdidas, de recuperar esa conciencia social y superficial de la cotidianidad.

Volver a caer en ese sedentario ritmo de café y palabras.

AV.

11 de enero de 2009

Prohibido al fin y al Cabo


Nuevamente la prohibición se convierte en la piedra filosofal de la sabia y prudente clase política latinoamericana, para nuestro caso local, en Colombia, la prohibición reaparece ahora como mecanismo de defensa ante la posible aparición de males y desastres, pero no como mecanismo de “prevención” es decir, mecanismo que permite desde la pedagogía, la comunicación en doble vía y la interacción político-administrativa de los gobiernos locales con sus ciudadanos la búsqueda y puesta en marcha de soluciones a situaciones socialmente problemáticas.

Mientras en la ciudad de Santiago de Cali la Alcaldía Municipal busca con preocupación la gestión de políticas e iniciativas ciudadanas que nos permitan recuperar la cultura y el saber popular caleño, pretendiendo resurgir las denominadas verbenas de barrio y la tradicional fiesta de orquestas de salsa en la ciudad, el caso Barranquillero es totalmente diferente e incoherente con su condición de carnaval. Sin aras de defender la fiesta costeña como una fiesta que representa la cultura popular costeña y que con el respaldo de la Unesco se le ha dado el título de Patrimonio Inmaterial, ahora por medio de sus dirigentes locales pretende PROHIBIR la realización de las Verbenas populares de los Barrios de Barranquilla como medida de prevención en materia de seguridad y convivencia cívica.

Gran contradicción se gesta del mismo modo en que si la razón de ser del carnaval (más allá del sentido comercial de presencia de marca y consumo cultural) es la cultura popular costeña, entonces ¿por qué la alcaldía se propone a prohibir la base popular de las fiestas de la ciudad? De igual modo, tal como sucedió en Cartagena estas prohibiciones sin sentido alguno pedagógico van mermando la participación y confianza ciudadana a espectáculos y procesos de representación cultural ciudadana, para completar en este orden de ideas, que al carnaval de Barranquilla también le colocaron Hora Zanahoria cuando bien es sabido que en tiempos pasados esta festividad se reconocía por su interminable celebración y festejo.

Si bien la Capital Colombiana, Bogotá D.C por medio del Decreto del 5 de enero de 2009 entró a regular y a prohibir de manera simultánea la dinámica de la rumba capitalina, en Barranquilla y Cartagena estas medidas comienzan a tomar fuerza por encima de los intereses o procesos de los ciudadanos que sí se encuentran organizados o están para servirle a la ley local.

Estas prohibiciones si bien son certeras y apropiadas para solucionar problemáticas de seguridad y violencia ciudadana (con el respaldo y apoyo de la Policía) son al mismo modo de la seguridad, una completa e intolerante medida de rechazo y control político a mecanismos de persuasión ciudadana o inclusive los mismos proyectos de pedagogía y cultura ciudadana que buscan el acercamiento del ciudadano con la administración municipal, programas que se enfocan en construir proyectos y políticas con el apoyo y la opinión del ciudadano, pero, con estos decretos de prohibición se inicia nuevamente el desencanto de la política.

Esperemos esta no sea la nueva dinámica del 2009.

AV

9 de enero de 2009

Parafraseando


Imagen tomada de: http://www.fotos.org/galeria/data/548/medium/gato-entre-lineas.jpg


Instantes en los que nos acomodamos y nos dejamos llevar por esos deseos de tranquilidad y reconciliación, de amargura y preocupación, quizás de placer y seducción, en algunos casos de temor y remordimiento, de rencores y sonidos aleatorios. Somos en este plano una materia que ocupa un espacio determinado con una función indeterminada, aire que nos rodea y nos excita, que nos camufla de frases y lectores, de canciones y animales que nos imitan o representan, nos enseñan a vivir y a divertirnos con sus ecos y sus profundidades; Planos en los que caminamos y definimos sentimientos, emociones, fluidos y aromas, lamentos o suspiros, observadores que se ensimisman en su reflexión, espías que se asombran de su traición.

Nos balanceamos en instantes, disfrutamos esa necesidad de corrompernos, de mudarnos de piel, excluirnos del vacío social que denominan economía. Nos balanceamos en instantes, suplicamos deseos en artistas que suplican sentimientos, el propósito varía según el andar, esos ropajes que nos defienden de la casualidad, nos amarran en la corta cotidianidad, esos espectadores que no piensan, que no se balancean, no se sumergen, no suplican, no caminan, sólo cambian de piel.

Para el poeta una canción, para el pintor un poema, para el músico una pintura, para el fotógrafo una mujer, para las mujeres un artista, para nosotros una musa, para las musas un motivo.

Instantes disfrazados de sueños que permiten comprender realidades paralelas, sentimientos cruzados o encontrados, esos instantes que para los mortales significan esperanzas y deseos de continuar mientras que para los insensibles inmortales son sinónimo de frustración y cotidianidad, no permite la continuidad de repetición, ni la redundancia de la canción, esos juegos de letras que terminan en conquistas, en vanidades y paisajismos.

Ser niño de nuevo para morir con tranquilidad, aprender como los ancianos para caminar con seguridad y pasión, aventurarse en las profundas alegrías prestadas y envolverlas en sentimientos propios, tomarse de carnaval esas rutinas pesadas de la historia y guardarlas en una nota musical, en la cintura de esa musa justificada.

Dibujemos una caricatura que nos recuerde ese año desanimado, que nos permita olvidar esas canciones que nos marcaron, ese placer con el que olvidamos a nuestros padres cuando estamos fuera de casa, o el dolor mismo cuando los olvidamos dentro del hogar, ese derecho a ser humanos que nos reprime en el primer beso, nos vuelve tímidos en un callejón de oportunidades, una cajita feliz para compartir.

Al final de la historia logramos perdernos en un beso, logramos hallar el significado del universo en una mirada casual, logramos fallarle al tiempo cuando miramos al sol desde el otro lado de la ventana, vivimos de lo que nos dan, no damos para vivir, damos para existir.

Para el poeta una canción, para las musas vanidades y agradecimientos.

AV.

5 de enero de 2009

La Fuerza de la Escritura

Imagen tomada de: http://blogs.clarin.com/imagenes/posts

Sentarse a escribir para algunos es un ejercicio meramente literario o cotidiano, si bien escribir es reseñar acontecimientos reales o ficticios en un mismo plano, es también expresar sensaciones, pensamientos y emociones en ese plano material o virtual que luego pasa a ser publicado en algún medio.
Nuestra conciencia está llena de escritos, de palabras que deben ser dichas o expresadas de manera letal, en ese sentido es que algunos deciden irse por la línea de lo poético o literario, otros se sienten más cómodos en la normalidad de la prosa, en esa línea de palabras y frases que reseñan situaciones de manera seca y podría decirse, periodística, o técnica, a diferencia del poema o la receta de cocina, las noticias producen sensaciones basadas en energías y razones subjetivas, la fuerza de la escritura.

Pensar en esos acontecimientos ocurridos, en esos sueños y aquellos deseos que al día a día nos dan preocupaciones y alegrías. Vivir cuanta aventura se anota en un diario, leer lo que le pasa a otros, escuchar sus anécdotas, sus errores, sus aciertos, esos besos que se quedan como un cuento de Hadas o como una historia de dolor, todo incluyendo las mentiras que guardamos en el bolsillo del pantalón.
Canciones que se roban la memoria, poemas que sonrojan a pueblos enteros, recetas y pócimas mágicas que mueven montañas, cuentos que se inventan en los bares, fábulas de bares, mitos urbanos y leyendas escolares, todo incluyendo el diario vivir se reseña en la visión de nuestras emociones, nos vamos encontrando en la fuerza de la escritura.

La bitácora de viaje de nuestra vida comienza en el momento en que nuestro calendario mental nos muestra esos días que comienzan a tomar fuerza en la lectura de nuestros actos, en esos tropiezos y esas confusiones que salen con el sol, que se van en la música y se enredan en otros idiomas, nuestra voluntad para crear y acertar, de vivir y comprender, de soñar y prometer.

Misiones que nos prometemos y que nos prometen, vidas que pasan al ritmo del agua.

El corazón nos lleva a lejanas escrituras que dan vacíos en el tiempo, que gotean en letras y párrafos a veces incomprensibles o sencillamente superficiales; tener una idea en la cabeza y razones de peso para compartirlas, si crees o no en lo que escribes, sabrás lo que se leerá en los versos que se van. La fuerza de la escritura se hace impotente ante la fuerza de la lectura.

Noticias cotidianas que tenemos en la memoria, ficciones vacías que llenamos con realismo y cordura, que vaciamos en la vejiga de la moral esos argumentos que inventan cuentos y novelas, lectores que se incomodan o que se sienten respaldados con el esfuerzo de la letra escrita, esa fuerza que se sumerge en la ortografía y la coherencia, en la puntuación y la narración, somos personajes y lectores, somos creadores y confesores, somos lo que somos y seguiremos leyéndonos en las noches.

La fuerza de la escritura sigue ahora con estas nuevas noticias que la vida nos dará, con esas vacaciones de cordura para enloquecer en la creación de honores y lectores, de motivaciones y argumentaciones, de notas y artículos, de protestas y enseñanzas.

Bienvenidos a este espacio para contar, donde el silencio todo lo lee.

AV.

30 de diciembre de 2008

Eso que se va


Algo anormal y corriente sucedió, en vísperas de cierra de 08 estaba leyendo este blog y de reacción química a derrame de adrenalina terminé en una imagen suave y plagiada de la niñez, en esa estación de calor y amarillo, en esas calles con hojas secas volando con corrientes de almas inocentes. Me vi reflejado en esa fuerza que se amarra a los pies y no son precisamente los cordones de los zapatos, susurrando en mi memoria esa capacidad disminuida de escribir que me desterró de los labios y los años pasados, esos besos nuevos que no dejan dormir ni que roban paz, por el contrario me aborda esa sensación de culminar los pasas iniciados en diciembre 07 y dar cabida a la llegada del 2009 como un huracán de tradiciones y sentimientos.

Con la razón en pasos lentos e inseguros, el amor lejos, el juego como vicio, el cigarrillo como centinela, el agua como símbolo de vida, los sueños como narradores de cuentos, los hombres como guardias de las travesuras de una nación, las mujeres como fuerzas que cercan los deseos, esos empujones que me acercan a dios, a los sentimientos que ya rayan en la obsesión, en esas energías de fin de año, esa pólvora que no se ha quemado aun pero que ya huele a selva y adiós, a esas palabras sacadas de delitos y notarios, de escritos de prensa y acusaciones políticas, ese año que se va en doce pasos musicales.

Un año lleno agujeros en algunos aspectos emocionales, un diciembre que cuenta de manera regresiva lo ocurrido desde enero hasta noviembre, esos exámenes de supervivencia que la vida puso en mi escritorio, esas decisiones que asesinaron motivaciones y argumentos, esas miradas de traidores y caballeros, de salvajes y clérigos, esas sensaciones a las que no sabemos darle nombre pero que terminan transpirando en la piel, en la carne que no se ha sazonado.

Nada me permite entender ni concentrar, el desespero de lo que se siente a expensas de un vino que se bebe, esa figura oscura que nos da la pluma, la tinta que dibuja nubes y los corazones que amarran razones; volví a Cundinamarca, volvía la casa Grande, también regresé a ese tributo que le hicimos a GAIA en su momento, me vi caminando de manera veloz alrededor de ese reloj de arena que nos dio el motor para trabajar en campañas impunes, la fuerza que me da latidos en mensajes de texto y correos electrónicos procedentes de Lima, Buenos Aires, Montevideo y Salvador Bahía, esa geografía de recuerdos que me da canciones al estilo desconectado y que terminaron en Cultura Popular.

Maullidos de Julieta y Michelin, sentimientos de amigos que se fueron sin decir adiós, de notas de prensa que nos dieron orgullo o temor, esa confusión propia de los humanos, esa terquedad que nos dio lecciones y emociones, nos dio empujones de energía que nos quita la razón, nos tropieza en dudas y nos acorrala en negociaciones, durmiendo sin proponérmelo el insomnio fue esa bandera que me dio motivos para vivir, pero también fueron los sueños los que me ahogaron en esa habitación de ríos rojos, en ese mayo que pareció julio, de agosto azul que pinta para eterno, o en el mejor de los casos, de esa canción que se gritó en la plaza de toros.

Se acerca el final de eso que se nos va.

AV

27 de diciembre de 2008

Estación de Diciembre





En una estación de tren sucia y pasajera, con los bolsillos vacíos y la mente llena de dolorosos recuerdos y rostros, de frases extirpadas de momentos bellos y mundanos, de familias compuestas y prestadas, de vestidos elegantes y corbatines. Siguiendo su instinto por encima de la hoja de ruta las ilusiones se cercan en el hambre del medio día.
Sólo recuerdos y canciones merodean por sus pasos, sus huellas viajan ahogándose en días y habitaciones, en esos lugares que quedaron lejos de mentirle a la historia para opacar ese presente que el agobiaba, su rostro era evidencia de dentaduras postizas y cabelleras deshilachadas.

Cualquier pasajero bien sabe que un buen mapa y una botella de agua sirven de grata compañía, algunos le agregan una caja de cigarros rubios o quizás de dulces y chocolatinas, una bebida caliente comprada en el camino y un buen periódico o semanario para la lectura obligada del viaje dan un aire de tranquilidad en ciertas rutas de desespero y melancolía. Olvidar, esa horrible inspiración que nace en los que aprenden a valorar la profundidad del deseo, esos que en apellidos y tertulias, en mundos inventados y libros saben lo que realmente significa estar separado de lo real y lo inventado, estar en esa línea donde no sucede nada, esa línea donde se cruzan las palabras y se humedecen los improperios.

Querer estar en el vagón del tren pensando a donde llegar, querer caminar en compañía de un ser amado o simplemente brindar esa copa de vino en un fino restaurante con esos amigos laborales que llegan con el calendario son en algunos seres desplantes necesarios que llegan con pasión y cordura, ahora bien, sigue sus pasos y se sienta en un banco frente a la línea del ferrocarril, piensa y recuerda, olvida su existencia y se acuerda de otros, de personajes que no son de acá ni de allá, de esos seres que nos llenan de odio las entrañas, nos importan cinco pesos y nos sumergen en acuarelas oscuras, en ese rojo de sangre y vino, en esas gotas de virginidad que ni la ropa interior es capaz de ocultar, personajes transitorios como la muerte.

El aroma a fecundidad, el tabaco masticado, azúcar regada en un pocillo, agua hervida sobre el metal de la cocina, el barro en la suela de los zapatos, el sudor en las mangas interiores de una camisa, sueños sobre un cojín de terciopelo, copas vacías sobre el comedor, el segundero del reloj dañado o inclusive una peinilla llena de cabellos en sus interior, todo esto, con un equipaje vacío, o un paraguas húmedo y con aroma a tiempo pasado, seguridad en esa personalidad que se va, que quedó encerrada y aprendió a cambiar, todo ello revuelto en ese collage de recuerdos.

Sueños para esos viajeros que siguen despiertos, pues ojalá se mueran esos transeúntes que no saben más que caminar en nuestro alrededor sin sentido alguno, construyendo senderos a nuestra diestra como buitres que vigilan al conejo, como nubes que sobornan al calor, esas infieles que dicen nuestro nombre con la misma propiedad con la que pagamos por nuestros vicios en una fuente de soda.

Es hora de abordar solo ese tren.

AV

22 de diciembre de 2008

Yo También






En tiempos de pensar y recordar, de ocio y lectura ociosa, he recogido estas cosas que a uno le pasan y que tarde o temprano uno termina confesándolas o revelándolas en un Blog, para ese tipo de tristezas o alegrías, risas o lágrimas, olvidos o recuerdos es que presisamente nos amarramos en una silla y nos quedamos perpléjos ante la pantalla plana de la memoria, aún así es de gran evidencia y vitalidad murmurar ciertas letras que sí se nos escapan en el abecedario.



En este orden de ideas, "Yo También..."



- He Pataleado de niño para ir al médico a vacunarme (aún de viejo).

- Tengo Familiares que viven en los Estados Unidos y que se fueron por miedo a la situación del país.

- He Sentido Envidia por el éxito del prójimo pero después se me pasa rapidíto no mas...

- Le Creí a Uribe la Primera Vez que le dio por lanzarse a esa vaina de la Presidencia de la República.

- La He cagado pero en forma con más de una señorita decente de casa y buena familia.

- He sido víctima de la vilencia femenina, con cachetada y que tales.

- Hice trampa en más de un examen en la universidad, y pocas las veces me he arrepentido.

- He creído en las personas equivocadas.

- Ví más de una estrella fugáz en el cielo.

- He dejado de hacer lo que me gusta por cobarde.

- Fui al estadio a ver a mi equipo amado.

- Fui a la Bombonera y al Monumental de Núñez.

- Fui al canal de Panamá.

- Fui a la casa de mi abuela sólo por la comida que cocina.

- He estado tragado de esa mujercita que todos detestan y que nadie me recomienda.

- Me he estrellado con la mujer que no es.

- Le he mentido a mis padres.

- Me leí 100 Años de Soledad y La Divina Comedia.

- Hice llorar a más de uno con mis suaves palabras.

- Duermo de día.

- Odio al América de Cali.

- Gusto del cine y no me importa ir solo a ver películas.

- Tengo Pornografía en el Computador.

- Llamé a colgar a la casa de la niña que me gustaba.

- Llegué tarde a mi casa sin permiso de mi mamá.

- Soñe con ver Ganar a mi Equipo una Final de la Copa Libertadores.

- He comido por obligación.

- He Tenido Sexo sin amor.

- He Tenido Sexo de Borrachos.

- Me disfrazé de Superman y Spiderman de Niño.

- Me comí más de un gol en partidos importantes.

- He sido suplente en un equipo deportivo. (Ponga aquí su deporte)

- Tuve el cd Negro de Metallica y el Unplugged de Nirvana.

- Me gasté la Plata que no debía gastarme.

- Me quedé esperando llamadas como un guevón.

- He llorado por un amigo.

- He dedicado canciones.

- Me fumé un porro en el Chorro de Quevedo.

- Me he vomitado en lugares inapropiados sin avergonzarme de ello.

- He sido despectivo con comentarios racistas, clasistas o discriminatorios de manera letal.

- Compré el Cd de Clásicos de la Provincia de Carlos Vives.

- Vi Escalona y Café con Aroma a Mujer.

- Odié a Carlos Antonio Vélez (aun).

- Perdí una Materia por Güevon.

- Falté al colegio fingiendo estar enfermo.

- Me He enamorado de alguna profesora.

- Planee un conquiste con lujo de detalles.

- Robé Cigarrillos, Chiclets, Condones en un Supermercado de cadena.

- He apostado Dinero en Actividades Deportivas y recreativas.

- Tengo gatos.

- Me he ido a los golpes por motivos estúpidamente innecesarios.

- Salí en televisión.
- Creo aun en la gente.

- Fui Robado en la cara de la manera más olimpica de todas.

- Fui a Comer Sancocho de Gallina a Ginebra, Pance y la Casa de los Suegros.

- Se Cocinar.



Entre otras veinte mil cosas que se pueden escribir aca y que uno sabe que también las hizo y que otros seguramente hicieron.



Este Viernes hay AJIACO en mi casa con mis amigos. A ponerse el delantal !!



En fin....




AV

14 de diciembre de 2008

Memorias del Silencio


Imagen Tomada de: http://www.alientimes.orgpmwikiimagesphotoscat1.jpg


Quiero conocerte, saber que me aferro a la almohada en tiempos de lluvia, saber que nuestro tiempo se escribe en incomprendidas letras y canciones, en tierras lejanas y olvidadas, en susurros que el viento trae desde el pacífico y lleva hasta la sabana cundinamarquesa, somos hijos de esos olvidos que nos hacen humanos en tiempos de bestias.

En pleno celo o en pleno acto de machismo, en esa historia de la humanidad contada en varios ciclos, en esos circos que nos presentan fieras y tragedias, en esas salas de cine donde se esconden los nervios y se impregnan los sudores de la cobardía, allí donde suelen caminar las sombras y volar las gaviotas, en ese estanco del tiempo donde embarrado aun, se conserva el deseo de escapar y gritar, de dejar el silencio en manos de un relojero, de caminar sin senderos, solo tirarnos en la playa y darle serenata a los zancudos.

Dormir, dormir, dormir.

Amigos infieles que pasan vidas enteras enterrando nuestros secretos en palabras de cristal, en esas burbujas que sólo el jabón cuando limpia sale por doquier, esa espuma que ni en la mas extensa realidad de los olvidados existan esas canciones para quedarnos allá. Muchas listas de nuestras vivencias y de nuestras remembranzas se estropean en el papel mojado de la primavera, en ese sarcasmo del trópico que nos regala cada noviembre, inclusive hoy en pleno diciembre sabemos que cuando llueve es porque esta historia no ha llegado a su final.

Con el vuelo de Ícaro, esos minutos perdidos en llamadas que suenan sutiles y venideras, de esos tragos que no nos olvidamos ni invocamos con la insensatez del error, esas melancolías parias que nacen en grupos diminutos, en esas bacterias que nos amarran al logro y la meta.

Dícese de poeta, escritor y artista. De docente y amigo, de nubes y jardines, de importaculismos y programas de entretenimiento, de canciones y de historias históricas, de hombres armados y amigos renegados, de cercas y de cerdos, de feriados y errores.

Iba para alguna parte, se detuvo a pensar, esos segundos de mas que nos dan identidad y pasión, de esos latidos de corazones que engañan al abecedario y matarían palabras en fábulas urbanas, en vísceras exageradas propias de la cotidianidad, en noticias y obituarios, en reseñas y en breves, en ciertos ciclos y en letargos de sueño.

Oportunidades a secas, lecturas frívolas, recuerdos mañaneros, sonrisas adquiridas en vientos del pacífico, historietas sin héroes, entretenimiento para adultos en manos de niños curiosos, agrupaciones de temáticas generales, olvidos casuales, clásicos sin auditorio, días que se quedan en la memoria.

Como la cáscara del limón que nadie come, solo la acidez de su fruto le da sentido a la piel.

AV