19 de noviembre de 2010

Jueves de Amigos




Imagen Libre de Derechos

Hoy coloqué en mi Estado de Facebook que era Jueves de Amigos, claro, todos los días son de amigos, sin importar si son días difíciles o insoportables, días rutinarios o desapercibidos. Muchos me preguntaron si me iba a alguna reunión social o a encontrarme con alguien en particular, por supuesto que no. Simplemente era rememorar que era un día para pensar y recordar a los amigos, llevarlos dentro, sentirlos, agradecerles por ser y estar, un jueves normal pero con un sentido más emocional que los anteriores.

Después de algunos vinos y conversar con dos queridos amigos del camino, llegar a mi habitación y en el silencio de miles de canciones es natural quedarme reflexionando sobre esos seres que queremos, esos personajes que tanta falta nos hacen. Sea en el Museo de la memoria, o en la nostalgia de cada documento de vida. Es ese amor que le profesamos a los que nos quieren por igual, a aquellos que nos corresponden de manera desinteresada y nos ofrecen su ayuda aun cuando no la hemos pedido. Otros en cambio, que dicen ser amigos han evidenciado su falta de iniciativa, se han convertido en rémoras de nuestra existencia, uno que otro han logrado desatar mi franca rebeldía y odio a su manera de ser, quizás un poco de intolerancia, pero una intolerancia que se ha cultivado en el mismo grado de seriedad con el que he cultivado amor y cariño por otros que han conservado su natural manera de ser.

Esta entrada se evidencia es distinta a las demás, con el mismo acento de reflexión de siempre pero con unas palabras más visuales que las anteriores. Sigo escribiendo con las vísceras, con la musa del recuerdo y las buenas canciones de fondo, sólo que un poco de sensatez a veces hace falta, no lo digo porque sea mentiroso, sólo lo refiere a una manera clara de disuadir de la realidad y sus múltiples maneras de hacernos vivir.

Una intimidad regada en miles de conversaciones, una manera de querernos y dejarnos querer, un ciclo que cerramos con besos y abrazos. En ocasiones extraño a mis grandes amigos, un listado que se me ha alejado de las manos con el mismo esfuerzo con que logré abrazarles por vez primera: A los que están en Buenos Aires, los que se fueron a Tokio, aquellos que viven en Valencia, en Barcelona, en Miami y México DF, Guadalajara y Quito. Algunos en Londres, Berlín, Medellín, Bogotá, Managua, Cartagena, Corinto, San Juan, Panamá, New Jersey, Armenia, Santiago, Montevideo y otros que el cielo se ha llevado para siempre.

Un ejercicio un poco melodramático, casi emo, pero sin discusión, por el contrario es ello lo que nos evidencia la importancia de apreciar a los que aun conservamos cerca, esos que podemos citar a un café cualquier día de la semana o ir a visitar a la casa.

Muchos se han quedado en mi relicario de versos repentinos, otros en canciones de la radio juvenil y es que a diferencia de las ex novias o ex amores, los amigos nunca mueren ni desaparecen, simplemente están.

Amantes de la vida, esclavos de la existencia, hijos del amor.

Un jueves de amigos para recordar.

AV

2 comentarios:

Inés dijo...

Yo no tengo citas de café contigo :p... jejeje ¡Exijo mis citas de café (jugo en mi caso jejeje)!

Martha Claudia dijo...

Hermoso!! Recorde aquellos dias en que nos sentabamos con una taza de cafe a charlar de todo o simplemente disfrutar el placer de estar juntos y saber lo hermoso que es compartir la vida.