20 de noviembre de 2007

Memorias


La Memoria no paga impuestos por el olvido, no se deja afectar por la agonizante esencia de un perfume lleno de alcohol, no se agita ni se aflige con la locura de la niñez, no se vende en esquinas nocturnas, no se alquila en video tiendas o en mini market´s. sensible como la cura del sida, humilde como el alquiler de un pent-house, vagabundo como una joyería europea, sigiloso como el río Támesis, costumbrista como la aguapanela, refrescante como un poema, invisible como el petróleo, vividor de nuevos soñadores y portador de enseñanzas para madres solteras. La memoria no juega a ser profeta, sólo se deja asombrar por el paso de los recuerdos.

Acompañémonos en la ruta de la ingratitud, donde las dudas mueren al paso de una carcajada. Cuestionemos a aquellos que escriben libros de inspiración y motivación, aquellos que burlándose de la psicología arreglan problemas que el aguardiente no puede superar, aquellos que con la prudencia del filósofo prometen soluciones a problemas que no existen, sujetos que mercadeando la paz del hogar prometen de este un mundo mejor, ese virus que las editoriales le han gestado a la raza humana. Virus sin cura, virus con adictos, cual droga de mercado negro, cual promesa de marinero enamorado, cual remedio para la mala memoria.

Es en las noches de noviembre donde llevo ventaja en mi lucha con la inspiración, es en las noches de noviembre donde mi fe se desborda en letras agresivas y acidas. Frases que enamoran a envidiosos, pensamientos que ponen a reflexionar a pecadores y confesores, premios a la soledad compartida, al azar y a la cortesía. Si las putas dejaran en la cama el amor que los clientes buscan el PIB sería un tema de conversación en cada cita que el consumidor renta; Inútil, como el viajero que ha deseado llegar a la luna para demostrarle a su madre el orgullo de hijo que pretende convencer, Inútil el cocinero que sin receta se inventa fusiones dignas de un abecedario japonés, sabio el que hurgando en su desorden encuentra la crisis que lo llevó a darle la vuelta al mundo.
Hay que ser sensatos, las noches son igual de excitantes que las mañanas, solo le tememos a esa luz que nos señala en público esos vicios que dejamos a la intimidad, esas perversiones propias de noticieros y curanderos.

Si usted es un lector frecuente de este Blog, le regalo el mordisco que me dio el insomnio hace ya dos años, si es usted de esos que se cuestiona el paradero de mis letras sencillamente le devuelvo el tiempo encontrado en sus bolsillos mientras le pregunto a mis letras por su paradero. Cuánto no daríamos por un testigo en esas esquinas donde miramos la tristeza jugando cartas, donde escuchamos al rencor burlarse de sí mismo, cuánto no daríamos por ser testigos de un coito ininterrumpido entre la ciencia y la fe, al final todo va a parar al mismo costal de la ignorancia, el mismo costal donde cosechamos esperanzas por cada fraude o por cada mentira que reciclamos en clase.

Respeto su fe querido lector, pero le recuerdo, dios es como la llanta de repuesto del carro, sólo nos acordamos de él cuando nos varamos. El pecado es un cómplice de la mala memoria, es un rito a la fe perdida por olvidados favores encerrados en el egocéntrico rincón de una habitación; juzgamos al amor por no hacer parte de nuestra vida y, cuando lo encontramos lo escondemos como el tesoro más preciado de nuestra soledad, a sabiendas que ese siempre ha sido nuestro santo Grial. Todo se renueva con el carnet de la memoria, en la biblioteca de la desesperada melancolía, en el tercermundista edificio de la hipocresía, porque sabemos que no nos falla la memoria, solo la regañamos cada vez que quiere hacer de las suyas.

Seria Prudente si la memoria pagase impuestos, no más para ver la cara de gobernantes que no recuerdan campañas, o candidatos que olvidaron ser ciudadanos. Por ahora, juguemos a no saber nada, así es más cómodo, menos delirante y sobretodo, no genera cargo de conciencia.

2 comentarios:

Niusx dijo...

Como Adan acepto el mordisco sin mucho pensar, pero... no es la memoria la que recurrentemente nos trae recuerdos no siempre gratos, le huyo a la memoria^^ menos mal la mia es mala.

desde el tejado espero una respuesta.

Anónimo dijo...

¡Excelente artículo! Pero como todo lo humano, el hecho que la memoria no pague impuestos también tiene su lado positivo: a veces es necesario olvidar hechos y/o palabras para seguir adelante, como el niño que le pegó a otro amiguito en la mañana y en la tarde juegan fútbol alegremente o como el Estado que otorga indultos y/o amnistías a un grupo insurgente para recuperar el orden, sacrificando la justicia y el castigo.

Att. Inés