Mostrando las entradas con la etiqueta Viajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Viajes. Mostrar todas las entradas

26 de abril de 2025

SÁBADO (y otros cuentos)

 



Imagen tomada de: https://media.streetartcities.com/4/457db323-0bde-43f0-aaf1-fd33544ea540/orig.jpg

By: Belinda Salazar https://www.instagram.com/p/Caatq6Fl5tR/


Es abril, nos quedamos observando las ventanas mojadas de tanto llover, nos sentamos en el paisaje urbano como un igual, nos dejamos llevar por las ilusiones del amor y otros cuentos cotidianos.

Es sábado, nos levantamos a caminar y conversar, a dictar clase, a leer un libro o a escuchar una grandiosa canción, de esas que siempre terminan mal.

Elevamos la mirada para ver en el sol el cansancio de un universo que busca abrigo en el silencio de los transeúntes. Nos alejamos de todo lo que nos incomoda, buscamos en el mañana el espacio preciso para la tarea pendiente, porque hoy no la vamos a hacer.

Nos encerramos con frecuencia en palabras y excusas humanas, un acertijo cotidiano de lo que podríamos mejorar, es preciso cuestionar todo lo que nos rodea, la presunción de inocencia que tanto anhelamos en medio de promesas incumplidas.

Es justo querer cambiar, mejorar. Es injusto transformarnos en el ritmo diario, ser astutos en cada instante, ser honestos con el sentimiento y un poco, quizás, de mentirosos con el acto puro de sonreír.

La vida es una colección de retos que van forjando el carácter y la música una sinfonía de otras vidas que no hemos vivido, descalzos caminamos para sentir en vida lo que muchos caminaron años atrás.

Hemos visto la tristeza en la edad de los amigos que ya no están, en el complejo e íntimo momento de la enfermedad, aquellos que sufren en silencio el dolor de la soledad, el destierro de la cotidianidad ajustada a una habitación.

Por demás estas letras, con sus canciones adyacentes y sus pasos desorientados son una prueba de lo poco que podemos llegar a concertar con el tiempo, nos vacilamos en palabras y recuerdos, bien lo señalaba mi gran amigo Francisco, hay que recordar sin estancar, sin predicar, es mejor comprender y evocar. De ahí la pertinencia de homenajear y conmemorar, de saludar dejando en la mano estirada, un consuelo benevolente.

Son letras simples, como la marca de un estadero de comida o la nota de una cuenta de cobro, letras que se acomodan en un sábado corriente, soleado, desabrigado, cordial.

Nos alejamos con los pasos marcados en senderos urbanos, tan similares a la onírica vida de los optimistas, de aquellos que, entre seres humanos, vacilan como animales depredadores.

Es sábado, con otros cuentos cotidianos.

AV

11 de julio de 2023

El Inútil (Prejuicios)

 


Imagen tomada de: https://www.kit-cat-europe.com/  

 

Hay prejuicios con los que construimos nuestro entorno social, modos de ver el mundo que se ciñen a la apariencia de algún fulano o su origen geográfico, su estándar cultural, incluso, su creencia religiosa.

Prejuicios que nos hacen suponer lo incorrecto, desde pensar que todos los habitantes de continente asiático son inteligentes, hasta creer que los mejores deportistas son los de raza negra, si es que existen las razas, pues.

Casos tan bien fundamentados que hay creencias que nos llevan a entablar rasgos inexistentes en seres tan corrientes como tu y como yo. Desde creer que todos los perros de determinada raza son peligrosos, o que todos los mayores de cuarenta años tienen empleo. 

Es así que con este preámbulo de prejuicios he corregido mi dubitativa existencia y en un acto de insospechada genialidad, llegué a esos lugares poco comunes a donde el pensamiento me cobija, la locura.

Empecemos esta reflexión compartida en el lugar común que más comodidad nos da a todos: Lo absurdo.

Estamos aquí, ahora, en este instante, con el conocimiento actual, lo aprendido en la escuela, en la calle, en casa, el saber mismo que nos ha permitido llegar a donde hemos llegado, al hoy por supuesto. 

Primer interrogante: ¿Es usted a criterio propio, una persona inteligente?

Curiosa pregunta porque preciso, diferenciar la inteligencia con la acumulación de datos son dos aspectos claros para este ejercicio. De nada sirve por ejemplo tener a bien el nombre y símbolo de cada elemento de la tabla periódica en su orden y valor, si con esos datos no se va a trascender o lograr algo importante.

Usar el conocimiento (información) para un propósito (bienestar).

Segundo interrogante: ¿Es usted hábil con las manos?

Dicho de otro modo, ¿sirven sus manos para agarrar un azadón, un sartén o siquiera, una máquina de escribir? Reflexionar alrededor de las habilidades motrices es clave porque si somos inteligentes (desde la perspectiva mentada recientemente) pero no tenemos la habilidad de tomar un palustre y darle el uso correcto, estamos perdiendo el tiempo en esta existencia, ¿o será que no? Interesante. 

Tercer interrogante: ¿Tiene a bien la facilidad de entablar diálogo y relaciones interpersonales? O más bien, ¿es usted de esos personajes que ni con libreto en mano es capaz de hacer amistades en el camino?

La vocación de lobos solitarios es válida, incluso, es común en seres en exceso inteligentes (volvemos a los prejuicios), pero sigue siendo una debilidad el no poder entablar algo de nuestra realidad en la cosmovisión de la vida del prójimo.

Muy bien, hemos llegado hasta acá en un breve ejercicio de reflexión, pero ahora viene “LA REFLEXIÓN”:

¿Qué pasaría si usted por alguna variación del universo que no sabemos termina viajando en el tiempo a un pasado muy lejano?

Bueno, además de lo obvio que es la sorpresa de estar en otro tiempo (de seguro mismo espacio), empezamos a revisar los prejuicios. ¿Es claramente un prejuicio suponer pues, que un viajero del tiempo tiene el conocimiento suficiente para llevar el progreso al pasado?

Me explico de otro modo: Si bien llegamos de modo indeseado e inexplicable, por decirlo así, a la colonia en el siglo XVII, ¿está usted amigo lector en la capacidad de explicar cómo generar energía eléctrica a la comunidad?

¿Estamos pues, en la capacidad de crear las herramientas de nuestro presente en la existencia del pasado? ¿Podríamos incluso, crear aunque sea tinta o por lo menos aplicar las leyes de la física y la termodinámica para el bienestar de la comunidad?

Es así damas y caballeros, que en un ejercicio de absurda reflexión comencé a revisar los prejuicios en otro nivel: No todos los viajeros del futuro están a bien en la capacidad de traernos la gloria y el progreso.

La promesa del desarrollo de nada será posible si incluso, en este presente, no somos útiles para la comunidad.

Excusarán la breve mentira de una vida próspera, pero queda descartado entonces (prejuicios), la idea de un crononauta que traerá el fuego a nosotros, los primates.

AV

1 de julio de 2022

Detalles (Sin presente)





Imagen tomada de: http://solanajoy.com/cats/2018/6/12/mewsic-for-airports-flying-with-cats-part-2 

Ya lo hablaba en la entrada anterior: Nos transformamos y debemos de vivir con ello, sabias palabras del profesor Salazar.

Compartir en familia para las temporadas de feria o vacacionales son quizás uno de los grandes tesoros del latino. De esos espacios en familia nacen momentos para siempre y esos recuerdos uno los quiere compartir con esos amigos que no estuvieron en el viaje, brindar un detalle como muestra de “Te tuve en mente en esta experiencia”.

Dar un presente a alguien es en tal caso un esfuerzo de doble vía. De una parte exalta la creatividad, sentido del gusto o afecto que sentimos por ese sujeto al comprar “algo” que consideramos, le puede gustar o necesitar. De otra parte, podemos caer en el incómodo ejercicio de regalar ese souvenir que todos llevan, ese "todostienen” que se convierte engorroso, incómodo, ofensivo.

En el primer caso un perfume, una corbata o incluso una prenda de vestir si bien recae en lo genérico, está bien hacerlo conmigo. En el segundo caso, un llavero. Creo incluso, alguna vez mencioné este tema en alguna entrada de este blog, cuando estaba activo.

Pensar en un detalle que impresione o agrade a nuestro destinatario se sobrecarga hoy en día. Es como si los dioses del mercadeo hayan realizado junta en tiempos de pandemia y decidiesen que a partir de la fecha cada detalle debe de contar con un sentido específico, en un contexto especifico y de una utilidad específica.

Es como si se condenara a la industria del peluche, del perfume o del calzado y se sustituyera por una industria intelectual de sostenibilidad: Este muñeco ha sido tejido por sujetos libres, en un país democrático que paga seguridad social a sus empleados, quienes son además supervivientes de un conflicto armado, democrático, incluyente y plural.

Desde un tiempo para acá dejé de llevar regalos a mis allegados por cada viaje que realizaba. Leía en sus gestos la frustración de recibir el “todostienen” del momento. Pensé también que esforzarme en encontrar ese algo que era objeto de deseo sería un buen detalle, pero me desinfló la ingratitud. Me desinfló saber que yo no estaba en la misma “vibra” de quien era mi interlocutor.

Ahora la reflexión está en la intención. De seguro seguiré pensando en quienes hacen parte de mi triste corazón y algún detalle podré brindar, desde el imán de nevera hasta el chocolate de moda. O por qué no, la camiseta estampada con el paisaje de turno.

He regresado a casa y como siempre, hay soledad en mi interior.

AV 

22 de julio de 2015

Una Deuda Cultural (Entre muchas)



Imagen Tomada de: www.gatsvallromanes.org
Tarda De Gats En Radio Vallromanes. Gats Vallromanes: Marzo 2013

El valor cultural de toda canción se siente no solo en su melodía sino, en las historias que nos cuentan, la pasión del intérprete y claro, la claridad con que sentimos empatía con lo escuchado. Sucede pues con “El Cantor de Fonseca” que es de esas canciones vallenatas que me transporta a otros tiempos, me diluye en un imaginario de cuentos y canciones, de personajes que existieron en la cultura popular de una región, de imaginarios que se construyeron con los regionalismos y los sueños de colombianos que anhelaron el progreso, de señores de mucha edad conviviendo con la nostalgia y el calor, inclusive, de canciones que disfrutaban más de sí mismas que de premios y discos vendidos.

“Alicia Adorada” me recuerda esos amores eternos, esos encuentros con el tiempo que se fueron permeando en recuerdos y besos a la entrada de grandes casas coloniales. Ese aroma a selva y trópico, de calores asfixiantes y mujeres de vestidos variopintos, de sandalias modelando bellos tobillos sin cadenas ni colores, sin tatuajes ni calles pavimentadas. De canciones que en su sonar nos mezclan religión y política sin sonar incorrectas, musas que inspiraron a borrachos y poetas, de historias que se gestaron al fondo de una botella y se esfumaron en la radio local mientras se paseaba en el tren de la sabana.

Canciones de muertes y derrotas, porque no es solamente el dar lírica al despecho o a la soledad, de dar a la  melancolía un lugar hipotético en la radio o por qué no, de darle motivos a bellas y desesperadas con dedicatorias vallenatas. No lo veo de tal manera por la sencilla razón de que lo básico en ocasiones (por no decir casi siempre) permite contar historias y crear grandes obras musicales, no ver la necedad (y necesidad) de inventar complejas mezclas, ediciones exageradas con lenguajes reforzados, a veces basta solo con enamorarse, o también, querer morir de amor.

La tradición de los pueblos se permite reproducirse en la oralidad de los cuentos, en el respeto por los viajeros y los abuelos. Esa mágica costumbre de dejarnos asombrar por las historias que se construyen con el anecdotario de los olvidados, dejarnos presumir por cuentos que salen de las viejas calles empolvadas del tiempo, del río donde las lavanderas dejan fluir la ficción de sus penurias, del parque donde se sientan a conversar los que ya no tienen nada que decir.

Historias que se impregnan al qué hacer cultural, donde el acordeón no es un instrumento musical ni mucho menos un lujo, es por el contrario una extensión del hombre vallenato, una muestra de su virilidad en tiempos de violencia y cacicazgos, un talento que se construye entre familias y se hereda entre compadres, porque la tradición se vuelve musical y deja lo oral para lo superficial, se desvanecen miles de personajes reales para darle paso a miles  de intenciones ficticias que a nombre de amor o desamor, comienzan por narrarnos una a una las peripecias y desgracias de un pueblo que se vale honesto y trabajador, de una cultura que se declara ajena al conflicto y amiga del amor.

El poder de la música, la mística de las historias, los cuentos y los anhelos, ese deseo reprimido de muchos de salir de la pobreza, de ver en la música una industria y no un medio cultural. Encontrarnos en la historia miles de canciones después, miles de excusas para consumir licor a ritmo de un vals del Valle, dejarnos enlodar la memoria con temas musicales que se adhieren al despecho y al amor, que se alejan progresivos los años noventas, de una mística cultural para darnos solo entretenimiento, dejarnos atrás los parranderos mensajes de pueblos trabajadores, de mujeres encantadas con el hombre vallenato, el caimán eterno de una virilidad construida socialmente.

Amores pasajeros y peleas de gallos, Celos y discusiones, problemas de memoria y canciones de duelo, resentimientos entre regiones, familias condenadas al olvido y otras al exilio, gobernantes posesionados en discos de oro y platino, comerciantes que desconocen a sus compositores, niños que aprenden el saber pero no el arte, tiempos modernos que llegan y acaban con todo, como la industria que llevó el progreso a regiones bananeras y algodoneras.

Descansarnos en el tiempo libre, es pues este rompecabezas el que nos descifra el perdón del tiempo perdido, dejarnos herir por el complaciente público que aplaude cuanta canción llega con un acordeón de fondo sin importar su letra o mensaje.

Compadres que ya no son compadres, rivales de discotienda quizás, mujeres embajadoras de la música vallenata en tierras salseras  y rockeras, diatriba del mercado que nos confunde con ritmos urbanos y letras golosas, ambiciosa oleada de cantantes y reencauches: Todo tiempo tiene sus melancólicos comentaristas.

La deuda cultural estará siempre vigente, porque la cultura se construye reiterativamente, se imagina a sí misma y se reinventa en otras sonatas, en nuevos bailes y nuevas necesidades (necedades), pero siempre debe existir ese telón de fondo que poco a poco hemos visto desaparecer: Hablar de la tierra.

Es indispensable (pienso),  se cuente la historia de lo que esconde el dolor o la felicidad, no es caer únicamente en el pretexto de amar o querer amar, mucho menos caer en el caótico ejercicio de hacer campaña a una ideología o a un programa político, no ser religiosos por serlo ni criticar el establecimiento actual como inspiración musical.
Es ser compositores de lo que se olvida en el río, de esas noches y tardes que el ruido se ha robado, ser sensibles a la historia, a la memoria colectiva y con ella a los que ya no están con nosotros pero nos dejaron su sudor.

Es componer en el nuevo mundo lo que el viejo mundo nos enseñó, es escuchar lo que la Guajira misma nos heredó y tierra abajo nos legó. Imaginarnos navegando el río y sufriendo de amor con el atardecer rosado de fondo. Ahora nos ufanamos en lo urbano,  en lo insensible de un mercado que me permite ser melancólico con las viejas historias.

Hay nuevas historias que nos traen nuevos valores culturales, nos cambian el modelo del mundo, no obligan a temer un poco a las edades que se van encontrando porque a la final, siempre hablaremos de amor y de desamor.

Refrescar la memoria y por qué no, el paladar  con una buena canción.

Reinventarnos.

Siempre. (Suena "Matilde Lina" de fondo)


AV

19 de marzo de 2015

Una Entrada Pendiente.






Creo que llevo alrededor de un mes o un poco más sin publicar en este, nuestro blog, ¿la razón? Bueno, he tenido que entregar mi disciplina y compromiso a labores propiamente académicas y profesionales dando rezago a mi qué hacer intelectual, no es que me halle en otro modo distinto al del conocimiento y harta herejía, por el contrario, luego de venir publicando con disciplina y entrega casi que a diario tuve que dar pausa para ocupar mi escritura a asuntos más que distintos, de academia.
De un mes para acá además de ejercer mis labores de docente, comencé a desempañar funciones administrativas y de investigación, por un lado en mi nuevo empleo como miembro del equipo coordinador de un proyecto grande con el gobierno y por el otro, porque en la institución de educación superior donde laboro fui nombrado como director de investigación, bonito cargo administrativo, muy bonito eso sí.

No puedo quejarme, porque para  quejarme tuve todo el año pasado y ante pasado, tuve aprendizajes y claro, mucho tiempo libre de reflexión y autocomplacencia, de displicencia y quizás, de inocencia también. En estos tiempos es donde me hallo como profesional nuevamente, donde logro dar seguridad a mis palabras y sentarme en el escritorio, con planes de trabajo trazados, con agenda activa y preocupaciones semanales que traen consigo sus mejores excusas, que nos va dilatando en las menores reuniones, hasta agotarnos en la rutina, ¡pero qué rutina tan sabrosa!

Inicié labores desde hace mes y medio con la Gobernación del Chocó y la Universidad Tecnológica del Chocó, gran proyecto de empoderamiento regional, de esas iniciativas que alimentan el alma porque uno sabe que se está construyendo a futuro. Debí haber iniciado una serie de escritos y reflexiones sobre el asunto, una que otra crónica sobre la región y mis vivencias en la honorable ciudad de Quibdó, sin embargo ha sido el cansancio, el malestar del tiempo y por qué no, las dificultades (en ocasiones) las que me han impedido sentarme a darle rienda suelta a la inspiración.

Inspiración es lo que hay, porque el río Atrato es hermoso y me permitió rememorar mi infancia en la ribera del majestuoso Magdalena, también porque la belleza de la mujer chocoana es muy particular y nos aleja de una realidad que se contamina en las pantallas de televisión o en los micrófonos de la prensa, porque el Chocó es un eterno reflejo de la Colombia real, la que sufre, la que goza con la banalidad del tiempo libre, la que trabaja y se sacrifica por sus hijos, una región que es fiel a esa Colombia en que vivimos que sigue siendo anacrónica con el mundo. Un ambiente a New Orleans en el pacífico colombiano.

La docencia es mi pasión y en este inicio de año se han dado cambios muy bonitos para mi proyecto de vida, entre ellos el de regresar a mi alma mater luego de 5 años de ausencia, también el de comenzar a vincularme desde la investigación con otras instituciones educativas importantes de la ciudad, permitirme pues, darle un perfil cada vez más competitivo y de calidad a lo que llaman hoja de vida. De este proceso, al ser nombrado Director de Investigación en mi actual (desde hace ya 3 años) lugar de trabajo docente, me ha permitido dar autonomía (parcial claro) para emprender proyectos de investigación y ejecución técnica, realizar convenios y alianzas con actores claves de la región, otro modo poco ortodoxo de darle esa dichosa competitividad a la hoja de vida.

Es curioso,  porque no soy de los que vive de la imagen que se dice proyectar, soy más bien fiel a mis pasiones y mis amores, la docencia por ejemplo, producto de esto me encuentro ahora con el portafolio de actividades cada vez más amplio al punto de tener sobre el escritorio dos iniciativas más para comenzar a gerenciar proyectos en la región, como dicen los que saben, este es mi año.

Tarea pendiente es retomar nuestra escritura constante, no dejar perder esta bonita trascendencia que le damos al Blog, ni alejarnos de nuestras madreadas razones de crítica y aprendizaje, permitirnos ejercer el tiempo libre de manera amistosa, darnos en la familia la unidad que quizás la rutina desprende, imponer los puntos de inflexión sin caer en los desdenes de la pereza, dejar en lo pendiente una constante de hábitos que debemos de respetar.

Es hermoso, porque es un vacío el que se ha dejado de publicar, pero ha sido un tiempo que además de lo laboral ha sido en lo personal una construcción bonita de buenas cosas. Encontrarme al final de cada semana en los brazos de mi enamorada, darnos un domingo de descanso y hacer tareas en conjunto como modo de transferir nuestro amor del uno hacia el otro, escucharnos y contarnos nuestras historias, vivir en la mirada del otro y comprender en su totalidad que los sueños de uno son los compromisos del otro, porque aprendemos a comprometernos con el amor, con ese deseo inmarcesible de ver triunfar a la persona que queremos, a ese amor bonito.

Tarea pendiente, reencontrarnos en las letras, para dejar atrás los pendientes de la memoria.

AV


6 de enero de 2015

A Cuba con Amor.





Bueno, he terminado de jugar una larga tanda de Candy Crush y ahora prosigo como espero, sea habitual, a escribir mi post diario en este, su blog. ¿En qué habíamos quedado? Ah, sí, habíamos quedado en el asunto del mapache, que animal tan bonito, tímido, pero con seguridad en sí mismo, de mirada astuta, locuaz, jovial, ¡hasta emprendedor debe de ser ese animalito!

Esta temporada ha estado marcada por el tema de las relaciones (inexistentes) entre los EEUU y Cuba, no pretendo por supuesto politizar el tema en este espacio de reflexión, poco suelo hacerlo en este Blog que más bien se esfuerza por hacer de lo cotidiano, un encanto floral.

Cuba es ese sueño que de jóvenes muchos (me incluyo) alguna vez consideramos como destino turístico, atractivo lugar para ir a turistear, tomar ron y fumar un habano. Hablar de la revolución, dejarse impactar por el ayer y el hoy mezclados en música y arquitectura, en imaginarios de latinoamerica, a la final, eso es Cuba, un imaginario no de la revolución socialista, sino, un imaginario de los latinoamericanos: Mezcla de Bohemia, Hedonismo y resistencia.

Las cubanas son unos personajes únicos, exóticos. Desde su belleza de la cual se habla en muchas obras literarias y plásticas, hasta su intencionalidad. La cocina cubana es de las mejores, además, de mis preferidas pues no acude al pescado o similares para hacer de la mesa un punto de encuentro, por el contrario, se delita uno con granos, variedad en arroz y el adorado chancho. De este modo, retomando el punto anterior, las cubanas son personajes más de ficción que de admiración, no porque se hable mal de ellas, sino, porque ellas mismas se hablan a mal.

Grandes mujeres, de carácter fuerte, con fuerza en sus palabras y su modo de administrar el corazón, herederas de la huella antillana, dueñas del presente y conocedoras del futuro, inclusive, fabricantes de cuentos y de historias.

Cuba algún día será tema de conversación por sus paisajes y no por sus pasajes políticos, sin embargo, en “La Nueva Habana”, ese esquinero centro de Miami que bordea la Calle 8 se discute a diario sobre la salud de Fidel, sobre el bienestar de los presos políticos, sobre la ausencia del poder o el exceso de poder, qué más da, se discute y se delibera, se construye y se reconstruye la tradición, se legitima y se desestima. Como todo, los cubanos pensantes viven más pendientes de la revolución que “fracasó” en Camagüey, a lo que realmente fracasó en Hialeah, en esa Florida dónde toman café a cambio de dólares.
Y es que como se pregunta mi tío, ¿qué será de la vida de los cubanos de La Nueva Habana cuándo se muera Fidel? ¿De qué van a conversar? Imagino, de la vida y obra de Fidel, de lo que hizo y no estaba bien, de lo que dejó de hacer, de lo que hubiera pasada si, o mejor no, así, como todo, su prosaica arremeterá como fusil americano, al nuevo sistema.

A propósito del posible restablecimiento de relaciones entre el Norte y el Caribe – tema en el que no ahondaré – es costumbre hallar en los cubanos republicanos de Miami un rechazo rotundo a tal escenario, no porque desconfíen de un nuevo amanecer en la isla caribeña, o porque el gobierno de Obama haya puesto sus ojos en el “Castro-Chavismo” como salida a la crisis interna, la respuesta es más sencilla e igual que desconcertante. Al terminar “el conflicto” entre ambas naciones, termina por igual circunstancia la financiación externa de ONGs cubanas que tienen como razón social la lucha contra establecimiento de los hermanos castro.

El amor por cuba se cubre pues de dinero y mucha nostalgia, muchas historias que desaparecieron con el año nuevo del 59, o de esos inmensos cultivos que fueron desapareciendo desde la guerra de los siete años, o quizás, desde la inspiración misma que a bohemios y poetas, cantantes y pintores ha inspirado en su rol de musa. A sus mujeres, que desde el carácter y la belleza hasta la dominación y olvido han permeado muchas páginas con nombres y apellidos impronunciables, a una Cuba que desde su rol de víctima ha dado más perdedores que historiadores al mundo, porque se reinventa en la misma hoja, no se deja reescribir, no se permite escapar en las letras, o en algún óleo que sueña con Paris.

Nos es más sencillo hablar de La Nueva Habana en Miami, o de los guetos en Nueva York, desatendernos de la política para intentar en la literatura y las artes escapar del costumbrismo de una revolución que no revolucionó al mundo, o de unos misiles que jamás se dejaron ver.

A Cuba, mi amor, pero más que mi amor, su rencor.


AV 

3 de enero de 2015

Cita con un mapache.



A Day in the Life of Yield

Hoy me puse mi camiseta de Linterna Verde y salí al parque con mis abuelos, fuimos en familia a recorrer cada lugar del maravilloso mundo de Kendall, nos fuimos en familia como estampida de búfalos a luchar contra el aburrimiento. Pero mucho antes de emprender tal camino, otras varias ocurrencias pasaron en nuestro bello acontecer.

En casa de los abuelos nos esperaban ya con todo listo, luego de casi cuarenta minutos de impulso, salimos de casa y emprendimos camino hacia la zona de Kendall, otro distrito dentro del variopinto Miami. En el camino paramos en “El Pollo Tropical” para comprar, como es evidente, un gran pollo asado, supongo de origen tropical, para almorzar en el parque, darle un poco de caché al plan de Picnic familiar.

El Pollo Tropical es un restaurante de comida peruana, muy reconocido entre los latinos residentes en la zona, su fuerte como su nombre lo expone, es el pollo asado, como si esa fuera nuestra bandera cultural a lo largo y ancho del planeta pues todos los latinos valoramos más el pollo asado sobre la mesa, que cualquier manjar de la biblia. Mi tío hizo el deber y se compró un pollo grande para toda la familia, gran porción de papa frita y buena dosis de salsas y aderezos para la ya mencionada harina.  

El carro quedó impregnado del olor a pollo y con el, todos sus ocupantes.

Al llegar al Parque de Kendall, un lugar muy bonito y que evidencia la cultura y arquitectura anglosajona, nos ubicamos en una bonita zona de picnic, con mesas en madera y bellos prados sobre el horizonte, a nuestra espalda una cancha de beisbol, a nuestra derecha un circuito de curvas, rampas y obstáculos para deportes extremos como patineta, patinaje entre otros, más al fondo, pero muy en el fondo, las canchas de soccer. En términos generales una zona muy agradable para pasar un día de descanso en familia, o salir a hacer deporte y bajar esos kilos de más que nos trae siempre la navidad.

Pasar tiempo en familia es algo que muchas veces no valoramos sino hasta que hemos perdido a un familiar o, cuando hay una recompensa de por medio y quizás, muchos hijos asumimos el rol familiar más desde la recompensa y la búsqueda que desde la disciplina del buen amar, sea el caso de quien sea, siempre es justo para el alma, como camino de la serenidad aprender a identificarnos en cada escenario de la vida donde haya tiempo para compartir. 
Quizás estas fechas del diciembre que ha terminado, o de los Reyes Magos que se aproxima para el caso de nuestros hermanos mexicanos, es temporada de reflexión y promesas, donde unificamos abrazos y buenos deseos en la mesa, en la cocina, en llamadas telefónicas y por qué no, en innumerable cantidad de mensajes expuestos en redes sociales, a la final, cuando toda esta temporada ha culminado, son pocos los círculos que comenzamos a reducir para dar fe y cariño a ese núcleo familiar.

Hoy precisamente, esa señorita de verde mirada agendó también  una salida en familia, porque es esa familia que hace muchos años no se reúne a diatribar sobre cada gen o cada quién. Aquí, a más de miles de kilómetros de distancia, en un parque americano, dispusimos la mesa con un honorable pollo asado (supongo de nacionalidad peruana) y conversamos sobre lo cotidiano y mundanos de nuestros recientes días en casa, mi abuelo, un niño de más de noventa años terminó su plato de comida y salió a cazar monedas de a centavo, porque solo él es el experto en encontrar monedas donde nadie es capaz de sospechar.

Finalizada la hora del almuerzo, mi tío se llevó a los abuelos a caminar por el parque y mi madre prefirió ir a dormir al carro acompañada por mi padre, otro niño de setenta y pico noviembres de vida, por mi parte, con mi camiseta de Linterna Verde y mi cámara fotográfica inicié la caminata a mi modo por los alrededores del recinto, siguiendo, como Alicia que busca al conejo, a una ardilla coqueta, roedor de fina y juguetona cola que andaba tras la pista de algo de comer. 
En el trayecto logré ubicarme detrás de un poste y de la manera más ignorante pero a mi criterio, efectiva del caso, pude fotografiar al roedor aquel, bueno, la calidad de la fotografía no tiene tema en este apartado.

Cerca, en la zona verde de al lado, un par de muchachos categoría rodillones jugaban a lanzarse la pelota (de béisbol, una práctica muy americana pero bueno,  resultaron ser argentinos, vea usted. Allí, en el fondo un hermoso mapache comenzó a subir sin ser descubierto a un frondoso árbol del parque, con mi visión original y un poco de empeño logré retratar al animal con mi cámara, me fui acercando hasta estar en el árbol mismo dónde el mamífero de grandes bigotes me observaba. Intenté por varios momentos fotografiar pero fue en vano, cual felino esquivó cada disparo de mi cámara pero jamás se escondió, siguió uniforme en su rama sentado sobre su cola, observándome, quizás, reflexionando sobre mi astuto rol y es que amigos lectores, jamás en mi vida había visto un mapache, solo en la televisión o el cine.

Pasaron los minutos, él en la rama y yo abajo mirándole con detenimiento, cruzamos miradas como dos mamíferos que se descubren entre sí, nos dejamos llevar por la fresca brisa de la Florida, fuimos uno solo con la naturaleza, fuimos silencio en el atardecer. Al tiempo el fulano decidió bajar de su árbol y como cualquier animal, emprendió carrera hasta otra zona despejada, él como cualquier otro animal (supongo) evidenciaba en su rostro y prisa un temor por la humanidad, yo también.

Mis abuelos regresaron de la caminata con mi tío, avanzamos juntos hasta el carro y comenzamos a prepararnos para regresar a casa, la jornada había terminado y la familia permanecía unida.

El carro conservó el olor a pollo durante todo el trayecto de regreso.


AV. 

2 de enero de 2015

Primero.




Arranca el nuevo año y con este las reflexiones del año que pasó, las memorias de los momentos vividos, las personas queridas y claro, los seres que ahora no nos acompañan. Es una fecha particularmente especial porque gran parte de la humanidad enfoca sus energías en recordar lo que pasó o pudo pasar y  otros pocos, en lo que quieren que suceda en este año que ya ha dado inicio.

Gran particularidad de estas fechas es además, encontrar en redes sociales demasiado información sobre la vida de cada quien, de manera excesiva muchas personas publican reflexiones, mensajes, videos, fotografías y hasta datos inconclusos de su permanencia en este fin de año. Cas interesante el de esas mujeres que se encierran en sus habitaciones para tomarse fotografías a sí mismas (selfies) en sensuales posiciones y sonrisas, con guiño en la mirada y mucha luz, para luego publicarlas en la red social de confianza, el preciso lugar donde más permanecen los hijos y amigos de los hijos, ante eso… ¿para qué la necesidad de encerrarse a tomar las fotografías?

Si algo ha servido este nuevo día es también para conocer y re – conocer personas en mi listado de contactos de la dichosa red social, es sorprendente la cantidad de personajes que hacen parte de mis contactos y que no conozco o recuerdo con facilidad, ha sido un ejercicio interesante el estar atento a cada fulano para saber a quién dar de baja y a quien saludar para retomar el contacto; lo que me preocupa es que en su mayoría son mujeres y mi temor es a que piensen que estoy en plan de coquetería y pues no, no soy así.

Continuemos con las fotografías, muchos celebraron la despedida del año catorce de una manera algo excesiva, otros fueron  más sobrios y en familia dispusieron una cena y brindis. Otros, viajaron hasta el otro lado del planeta, o del país, inclusive, muchos más vinieron a Colombia a compartir al lado de sus seres queridos y familiares, en síntesis, muchos disfrutaron de este ágape decembrino en buena compañía, brindo pues, por los pocos como José Miel, que tuvieron que recibir el año quince en franca soledad o, al lado de un insensato compañero de rutina.

Muchos engalanaron sus mejores vestuarios, supongo a primera vista, muchos estrenando. Otros fueron más despreocupados y acudieron a su rutinaria vestimenta sin proponerse exagerar, las fiestas de fin de año son para eso, para disfrutar sin exagerar. A los que se fueron para no volver, a los que ya no traen consigo el mejor de sus trajes sino, el recurso de la memoria, salud y espero desde allá, desde el otro lado nos contemplen cada una de las estupideces y negligentes acciones que como buenos humanos apostamos cometer.

Los mejores platos de comida en otra red social se pueden apreciar no en la noche del 31 de diciembre sino, entre el 01 y 02 de enero. En estos días muchos acuden a lo que sobró de sus fiestas de fin de año para recalentar el plato entero y comenzar a convidar con amigos y extraños, con vecinos y allegados. Tal cual fue el caso de una fulana que fue convidada por su vecina a sentarse en la mesa y disfrutar ambas familias de un suculento caldo de costilla.

Hoy prefiero hablar como espectador, como el insensato observador que desde su comodidad se entera de cada suceso que ustedes compañeros, hacen públicos en redes sociales. Ya la intimidad y la propiedad dejan de ser del todo privadas desde el momento mismo en que sus intenciones y emociones se hacen públicas en cada red social, sea pues, por medio de una fotografía, un video o una ingeniosa tarjeta de celebración. Así, desde mi comodidad comprendo también cada rol y cada labor que tenemos en nuestro entorno; el caso más admirable es el de las neo madres que nos acompañan en cada web social de internet.

Cada madre, desde la más joven hasta la más madura,  hace de su bebé un objeto de deseo, convierten la inocencia y belleza (no todos) en un mecanismo de interacción social, desde mensajes de apoyo y felicitación, hasta agradables palabras o desagradables reacciones. Los niños tienen la particularidad de transformar a todos la manera de ver al mundo, pero las madres… las neo madres hacen que el mundo transforme su manera de ver a los bebés en cada red social.

Los mensajes… cada expresión en su mayoría acudiendo a una deidad y dando gratitud a su condición de persona. Desde la antropología uno comprenderá cada símbolo y código social, aportando nuevos conocimientos y cimientos a una interesante deliberación académica sobre el rol del ser humano y sus instituciones de valor, pero todo se va al carajo cuando en esas mismas reflexiones los códigos materiales y de intercambio sobrepasan en valor, a las deidades que nombran. Somos unos genios donde la ciencia no entra.

Finalmente, hoy 02 de enero sigo atento a cada personaje que sigue en mis redes sociales, porque desde la distancia, lejos de los amigos y el amor, es muy teso uno pretender salir y llevar a cabo cada idea loca que de costumbre se hace en dichosa temporada. Mejor me dedico a la contemplación, a esperar los momentos de arranque, porque así como muchos, yo también he comido lo suficiente como para guardar en la nevera, he escrito mis mejores intenciones en mensajes que trascienden más allá de lo normal, rayando en lo absurdo o quizás, en lo exagerado. También tengo comida en la nevera, una deliciosa “paleta de marrano” como le llaman los cubanos, y sin duda, también me tomé fotografías al lado de mi familia no sin antes agradecer a El Buki por los retos ofrecidos y los favores recibidos.

A la espera de ver a mi Anna, de abrazar mi ingenuo y caro amigo Luifer y los jóvenes David Guillermo y Diego Alejandro. A cada cual su historia de vida, asimismo, a la espera de los planes de vida, porque si de algo ha servido este cierre de temporada ha sido el de replantear y sugerir cambios, el de acusar términos y organizar mecanismos de acción, ya los propósitos de 2015 son meras expresiones de fin de año, pues desde esta casa se habla más de los hábitos a cumplir y, los logros a seguir.

Primero, lo primero.

AV

24 de diciembre de 2014

Cita con un perro y un par de orejas más.




Cat Nap Pluto


Todos tenemos una historia que contar en especial en este Blog dónde le sacamos cuento y misterio hasta la pastada de una burra. Somos seres de costumbres y nos apegamos a la rutina a tal punto que somos ajenos a lo cotidiano, pasamos por alto detalles minúsculos que hacen que la vida sea especial, única.

También somos seres especiales y narcisos, nos agrada la idea de soñar que el mundo gira alrededor nuestro y que cada una de nuestras vivencias es tan importante como las batallas que se narran en enciclopedias o los personajes que se retrataban en óleos que datan de los siglos XVIII o XIX.  Somos humanos, ¿qué más podemos pedirle al cielo?

En muchas oportunidades amigos y cercanos, al entrar a mi morada preguntaban de la manera más inocente (pocos lo hicieron con alevosía) por una fotografía especial que hay en la sala. Un retrato de un niño de aproximadamente siete años de edad acompañado de un perro de gran tamaño, de manera ajena respondo que fue producto de un viaje que se hizo en mi infancia y con ello, casi como ademán que como casualidad, doy por terminada la conversación o por lo menos, eso trato de hacerle entender a cada contertulio que pretende hacer de esa pregunta un tema de debate.

Soy una persona muy abierta en mis cosas con mis amigos, de confiar, sin embargo, de algún modo un poco confuso soy más bien precavido al hablar de mi pasado, no gusto de confiar abiertamente en cuanto a ciertos temas se refiere el tiempo, pero hay algo que se debe de mencionar con sensatez y es que precisamente, de un tiempo para acá (años quizás) he aprendido a abrir la puerta de algunos temas personales, evidencia mayor es este Blog, donde se han reseñado historias y ocurrencias de mi infancia, niñez pública en algunos sentidos, anécdotas y cotidianas ocurrencias en otros.

Este es quizás uno de los canes más famosos del mundo mundial, junto a él hay una pandilla de animados animales que ha logrado fama a costa de un imperio muy particular. De niño tuve la oportunidad de viajar al palacio de este reino mágico y tomarme fotos con cada uno de estos ficticios personajes, pero nunca con el “Emperador”, un ratón de ojos grandes y voz aguda que usualmente viste de tirantas y chor rojo.

A la entrada del reino mágico (Magic Kingdom) me crucé por vez primera con aquel can, de mi parte iba vestido con jean de color rojo y una remera blanca de otro conejo famoso por la época (1989), tímido un poco y más al no saber hablar el idioma inglés (Lengua oficial de aquel Reino mágico), nos acercamos como dos niños que se conocen por vez primera en el parque y quieren convidarse a jugar. Este era (y sigue siéndolo) un perro muy especial, por lo menos su modo de ser en nuestro plano terrenal, pues es un perro que no puede mover la cola como sí lo hacen los demás canes de su especie.

Nos abrazamos tímidamente y sin hablar, con el lenguaje de los ojos logramos concertar una sonrisa y nos tomamos una foto que para entonces era casual pero que hoy día, se convirtió en un retrato para la eternidad, aferrado a la sala de mi casa, a la memoria de la infancia.

Esta semana retomamos labores en mi ejercicio de turista en tierras americanas; viajamos de nuevo al reino mágico, como el poeta que regresa a su tierra para reclamar la gloria. En mi caso no fue un regreso triunfal o una búsqueda de gloria insaciable, fue más bien un punto de retorno a la memoria de la infancia, un ejercicio interesante que inicié hace un par de años, como si de reconciliar la mente con el alma fuese parte de ese ajedrezado trayecto.

Se trataba de regresar al reino mágico y en esta oportunidad no fue un plan trazado de mi parte como lo fue en su momento el regreso a la Casa Grande, fue más bien un encuentro casual al mejor estilo de Dorian Gray, como si mirarse al espejo fuese solo un acto reflejo y no un verdadero mapa de vida; se trataba de mí para mí, llegar a donde alguna vez ya había llegado.

Hoy 25 años más tarde me encuentro agradecido con lo que la vida me ha dado y me ha quitado, me encuentro en franca conversación con mi yo adolescente y mi yo infantil, Con la confianza de poder construir día a día mi yo adulto, preparándome quizás, para ser ese yo mayor que la vida tendrá que configurar. Quizás pues, parte de ese acto de configuración me llevó como un plan de otros a estar nuevamente aquí, porque sigo aquí mientras les escribo, en predios próximos al ya mencionado Reino Mágico.

Mientras caminaba la plazoleta central de Main Street, observaba un inmenso árbol de navidad, un poco exagerado en decoración, pero navidad al fin y al cabo. Allí mientras caminaba comencé a ver en cada baldosa una huella de la memoria, el cielo gris y nublado cubría el paso de esa mañana de martes, todo comenzaba a hacerse mágico, a ser especial, como si la magia de Disney me subiese en un imaginario vehículo y me librase de lo material para llegar a lo emocional, ser niño.

Continuaba caminando y allí, a unos pasos estaba él.
Lo vi, no me vio.

Me acerqué con mi madre y mis abuelos, un poco confundidos claro, mi madre con más gracia que burla, ambos caminando hasta la rotonda central de Main Street, adornada con bastones gigantes y grandes esferas de colores. Había una larga fila de niños que de seguro estarían viviendo en ese instante lo que viví hace 25 diciembres de vida, también había adultos y jóvenes, pero de seguro que con la convicción que El Buki me da, creería que no vivirían lo que yo sentía en ese momento.

Era un niño perdido de nunca jamás.

Al llegar al momento de la fotografía y ya con mi inglés más mejorado que hace 5 lustros, susurré al oído a ese inmenso Perro de pelaje amarillo: “Gracias por estar aquí, he vuelto para que renovemos nuestra historia”

Nos tomamos la fotografía y en esta oportunidad era yo quién estaba más alto que el personaje en cuestión. De buzo color morado, jean negro y anteojos de aumento. Con la sonrisa de un niño de 6 años, pero la espalda y las canas de ya un caminante de 31 años. Finalizada la fotografía, nos tomamos dos más con toda mi familia, quizás porque el momento era el último para ellos, pero en palabras de mi madre, de seguro volveré dentro de 25 años para otra fotografía y claro, para presentar ante él quizás a la que sea la nueva generación de esta particular y para nada cotidiana historia personal.

Hablamos del amor, de lo importante que es vivir cada día con la sonrisa y despreocupación con que un niño sale a batallar a los parques de diversión. Me enseño lo simple que puede ser cada día si aprendemos a ocuparnos y no a preocuparnos, de lo sensato que es una sonrisa y lo bonitas que son las fotografías cuando se toman con la (s) persona (s) que uno quiere, porque el amor y el querer son las puertas y ventanas del mundo. 

Terminada la conversación, en un perfecto bilingüismo Perro – Gato [?], continué mi trayecto adentrándome cada vez más en ese Reino Mágico que había olvidado.

Hoy miércoles 24 de diciembre, al iniciar mi jornada lo primero que hice pues fue comprar mis orejas como un gran homenaje a todos los perros del mundo mundial. A todos los personajes del mágico reino de Disney. Si bien mis orejas no eran propiamente como las de Pluto, si iban en bonita cordialidad con Goofy, porque tanto el uno como el otro fueron los primeros en recibirme en esta cruzada decembrina versión 2014.

El amor es la magia que mueve al mundo y que nos empuja a actuar, pero seamos sensatos, la magia existe siempre y cuando creamos en ella y seamos parte de ella. Porque para creer hay que ceder y pertenecer, querer.

Feliz navidad y felices Orejas.

(dedicado a todos los preocupados del mundo que siguen a la espera de esa idea feliz)


AV


22 de diciembre de 2014

Un Café para el Desayuno.




Cats at Breakfast Blank Cat Greetings Card.


Encontrarse de nuevo con la familia que vive lejos, retomar viejas costumbres y con ellas conversaciones que para algunos ya quedaron atrás en la cotidianidad, para otros son novedad, son sorpresa y fervor. Compartir cada mañana con un nuevo compañero que para los años ya no es nuevo, para la distancia, es más bien modesto.

En estas fechas de fin de año siempre la nostalgia ataca y para ello hace gala de sus mejores técnicas, en ocasiones, llega por un aroma o una sensación que nos remonta al pasado, en otras veces lo hace por medio de una palabra o alguna canción, siempre, tratando de salirse con la suya.

Me encuentro en la Florida, al este de los Estados Unidos, allí por el momento estoy compartiendo apartamento con el hermano menor de mi madre, el Tío alcahueta de otrora tiempo, el tío divorciado de nuestros días y la bendición de Dios para el cuidado de mis abuelos. Mirarle a los ojos es un ejercicio de redención, entender día a día cada una de sus decisiones, comprender sus comportamientos, ver el pasado esfumarse en su mirada, sentirlo preso de su presente, verlo cargar en su espalda un peso que ni si quiera él conoce, soportarse a sí mismo, y ante esa imagen ser persona, tratar de ser lo más cordial y de mi parte lo más humano, porque nuestras vidas son distintas pero familia es familia y es allí donde comienzo a comprender su rol en todo este escenario llamado vida.

Cada mañana desde hace varios días atrás compartimos una taza de café, quizás como algo sacro en medio de tanta nostalgia, en esa espesa niebla que acuñándola a la humedad, acusamos de capturar cada reflejo de la memoria. Digo cada mañana más como un eufemismo de la vida que como un hecho real, pues ustedes que han aprendido a conocerme saben que duermo como león y, haciendo honor a tal rol he comenzado por iniciar mi jornada diaria alrededor de la 1pm. Allí, sentados uno junto al otro comenzamos nuestra jornada, primero un sorbo de café seguido por algún comentario suelto sobre realidad política. Allí comienza todo.

Mi Tío, a quien llamaremos Arturo por aquello de proteger su identidad, es ya un hombre mayor con estudios en “Ciencias de la Comunicación” y a quien desde joven he admirado por su proeza intelectual. Tiene en su haber varios premios de periodismo y otros más en literatura, ya ha publicado varias obras y con ellas se ha ganado un lugar de respeto entre poetas y escritores modernos en la caníbal y ansiosa comunidad intelectual de los Estados Unidos, país en el que lleva residiendo por más de 30 años. Colombiano como él solo y amante del Vodka, buen aguardientero y caprichoso hincha del Club Independiente Santa Fe.
Bajo este entorno imaginarán ustedes el ambiente de felicidad y conquista que se respira en esta casa, pero no podemos permitirnos en la confusión asumir situaciones que ya no son de agenda en estas almas, porque la gente cambia, las personas cambian, sea porque sufrieron demasiado, sea porque se cansaron de lo mismo.

Con el primer café del día comenzamos nuestra conversación de la jornada; yo formado como Politólogo y con posgrado en temas sociales junto a un curioso niño de más de 50 años de edad damos rienda suelta a un sin número de temas propios de la realidad política de Colombia (nuestro país de origen) para terminar luego más en explicaciones de contexto que en debates de fondo. El primer paso casi obligado en toda conversación con un extranjero es el papel que juega el Ex presidente Álvaro Uribe Vélez, seguido por incesantes puntos de inflexión sobre el por qué ocurre lo que ocurre en nuestro país, como si la memoria de “Gabo” no fuese suficiente para tal tormento. Allí, descansando de la política nos encontramos en lo deportivo y qué sorpresa entrar explicar detalles (más con morbo que con pedagogía) sobre la situación actual del América de Cali, mientras tanto, tomamos otro sorbo de café.

Iniciamos nuestros puntos personales, él claro, buscando en mí entender lo que afuera ocurre y que la prensa no ha podido publicar. Hablar de nuestra vida privada, exponernos uno ante el otro como una danza de tango en aquellos años 30, donde el que cortejaba era el que bailaba y el que disponía era el que observaba desde la barrera; enfocarnos en historias de lo cotidiano y allí, comenzar una a una las historias de cómo hemos llegado hasta aquí, explicándonos uno al otro como el asesino que busca redención en el confesionario de una parroquia de barrio, cada una de nuestras historias, todas con el mismo grado de importancia porque aquí todo vale, sencillamente, porque el pasado siempre deja una huella imborrable por más distintas que sean las vidas de los interlocutores.

Aprender a reconocernos en el otro.

Por ahora, termina nuestra primera taza de café.


AV

20 de diciembre de 2014

Carta para Simona



Pet Drawings - Siamese Cat 10 Painting 
by Svetlana Novikova



Llevo tres días sin ver a tu madre, un tiempo prudencial para algunos, para otros es quizás una justa distancia entre dos seres que se quieren. No sé cuánto tiempo represente ello en días felinos, pues tú al igual que yo llevamos un tiempo separados de esa hermosa mujer de ojos verdes.
En tu caso, estuviste separada de ella por una semana o quizás un poco más, pero al día de hoy ya reposas en su lecho y compartes la cena, juegan y discuten sobre los programas de la televisión o, simplemente conversan sobre lo que fue la rutina de su día ejemplar.

Durante tu ausencia, tu madre y yo disfrutamos de nuestra soledad de una manera tan natural como lo es quizás el rocío sobre la flor. Aprendimos a convivir con nuestras soledades, a dejar de lado nuestra egoísta manera de persuadir la vida, para aprender a compartir nuestra tímida forma de susurrar al sueño. Estuvimos juntos viendo cuánta película de comedia romántica se cruzó por la parrilla de la televisión, pero claro, de seguro no eres de las que ve ese tipo de películas, ¡eso ni yo!, pero cuando el corazón se toma de la mano con la razón y juntos comienzan a conjugar acciones de bien, nos sorprendemos de cuánto somos capaces de hacer, o de dejar de hacer.

Llevo alrededor de quince años (y hasta más) siendo fiel consumidor del Tabaco, pero justo en nuestro tiempo, he aprendido a tomar de la mano a la hermosa de tu madre para con ella, sugerir otros hábitos a mi rutina, el proceso ha sido exitoso pero como todo, es un proceso. ¿Y tú? ¿Cómo es tu rutina querida Simona? ¿Estudias o trabajas?

Esa semana en que te responsabilizabas por la crianza y escolaridad de Martina, allá en la fría Sevilla, aprendimos tu madre  yo a dividir las labores del hogar y con ellas, a dejar espacio para las responsabilidades de cada quién. Encontrar en una salida a Cine una excusa perfecta para separarnos de la atención sin soltar nuestras intenciones, a disfrutar egoístamente lo que en pantalla se proyecta mientras allí, en el olvido del tiempo permanecemos a la expectativa de qué va a ocurrir.

Ahora soy yo el que me he separado de tu madre en una distancia mayor a la que inicialmente te encontrabas, pero claro, es algo temporal, en total serán 21 días o un poco más los que estaremos a grandes lejanías uno del otro, mucho más de los que tu pasaste separada de ella. Será un tiempo interesante porque aprenderemos a convivir sin estar uno con el otro y es que nuestros tiempos ahora son distintos, precisamente, porque son nuestros tiempos. Es nuestro y de nadie más, no como hace cuatro años, donde compartíamos las tristezas y penurias con otros seres que ni aportaban ni marcaban el cambio en nuestra joven vida, pero esta Simona, es una historia que te contaré en otra oportunidad.

Por el momento me encuentro en casa de un pariente cercano, he dormido el tiempo que he podido porque sé que se vendrán largos días de caminata y búsqueda comercial. En cuanto a la comida, se me ha cumplido uno de los deseos y es precisamente el de sentarme en el comedor cubano y disfrutar de sus variados platos. El pasado jueves me comí un delicioso e inmenso Sanduche cubano, el original por supuesto.
Para hoy, un plato de Moro con Ropavieja, un delicioso almuerzo. ¿Has probado la comida cubana? Si no lo has hecho espero algún día tu madre te de la oportunidad de probarla, es única y muy especial porque es baja en sal y muy nutritiva. Espero poder ir pronto a comer donde los Salvadoreños, ellos también tienen una buena cocina y sus pupusas, que son una especie de arepa rellena son exquisitas. ¿Has probado alguna vez la arepa rellena? A tu madre le gustan mucho, si algún día quieres sorprenderla, cerca a casa hay un restaurante que vende a muy buen precio una gran variedad de arepas.

Por el momento es todo lo que tengo para contarte querida Simona, espero en el transcurso de los días, podamos seguir tejiendo historias y con ellas acercarnos cada día más.

Me resta pues, solo decir que extraño mucho a tu madre, que la quiero mucho.

Con cariño,


AV.